Hoy nos desayunamos con que una profesora de nivel medio, en la provincia de San Juan, decidió imitar el Baile del Caño usando el mástil de la Bandera Nacional para su espectáculo, y ante la atenta mirada de los adolescentes y docentes.
De más está decir que es la última falta de respeto que le faltaba soportar a nuestra Bandera, pero a lo que quiero llegar no es a la falta de patriotismo real, ese sentimiento de euforia que vuelve cada vez que un bruto le pega a una pelota, o cada vez que algún drogadicto de segunda se abraza con lacra totalitaria y critica a Estados Unidos o Inglaterra.
Una de las diferencias principales entre países de verdad y este reducto de bananerismo es el respeto por las instituciones, o por los símbolos patrios de cada país. Mientras en esta tierra de la Reina Cristina gente encargada de la educación hace cabaretismo con la Enseña que Belgrano nos legó, en Estados Unidos existe una ley para respetar la Bandera, el Código de la Bandera, que aunque es cierto que no se cumple a rajatabla, al menos es un intento del Gobierno Federal por proteger los símbolos.
Por nuestra parte, la usamos de cabaret, y si no, se la prestamos a la Bolocco para que se envuelva en ella…



















Sí, es algo patético y pésimo, pero, como noticia, también es genial. Vamos, ¡el baile del caño en el mástil! Me dio mucha risa.
Como gracioso, es gracioso, lo triste es que eso esté cuasi institucionalizado… pero si tengo que elegir entre el Baile del Mastil, y la Bolocco envolviéndose en la celeste y blanco, bueno, al menos la maestra es Argentina y no está casada con un psicópata que nos saqueó, plata con la que ella pensó que iba a vivir toda su vida.