Leyendo Infobae me entero no solamente las fortunas que cobran nuestros abogados en La Haya, sino también que esos sueldos exorbitantes eran secreto de Estado; pero como si todo esto no fuera suficiente, ahora el Presidente Electo de la Argentina, Cristina Fernández, ordenó levantar ese secreto.
Está bien, la idea es correcta, pero, ¿ya es Presidente la actual Primera Dama que da órdenes a diestra y siniestra?, ¿qué hace Néstor, que se deja usurpar el título y las funciones?
Anexo: El nombre correcto de la Senadora es Cristina Fernández, no Cristina Kirchner, y en el peor de los casos, es Cristina Fernández de Kirchner; ¿tan imbéciles u obsecuentes son los medios?, ¿tienen algo en contra del apellido Fernández?, ¿no es lo suficientemente chic para la señora?, ¿todavía no entienden que el título es Presidente de la Nación?
Anexo II: Si quiere saber lo mal que viven nuestros abogados, pasee por el link: Cuanto ganan los abogados argentinos en La Haya


















parece que va a hacer como Mirtha, se va a llamar Cristina Legrand…
Está perfecto que Cris ejerza como si ya fuese la presidente, si el sillón de Rivadavia es un bien ganancial!
Y… ¿tanta alaraca por los sueldos de estos abogados? De Vido seguramente facture por hora más que estos cuatro juntos, y no me extrañaría que él junto con otros funcionarios altruistas hayan hecho una vaquita para pagarles de su propio bolsillo a los letrados, por el bien del país… quizás la bolsa que Miceli tenía en el baño era para ese fin… por eso no podía decirlo, ¡era secreto de Estado! Pobre Feli… si seremos malpensados…
Néstor no pincha ni corta, es un dominado del orto que lo manjea la cheta esta de mierda.
¿Se acuerdan el capítulo de los Simpsons cuando el alcalde Diamante no quiere pedirle perdón a Francia y mandan la bomba de neutrones que destruye todo Springfield?
Ya nos va a tocar cuando esta groncha se mande alguna cagada y por lo sobervia que es nos rompan el culo a todos.
Yo vi la noticia en TV titulada como “Primer acto de gobierno”. Patético. Y también es patético que digan “la presidenta”, tan patético como sería decir “la estudianta” o “la cantanta”. Notable observación sobre la adjudicación del apellido del marido porque queda mejor.
qué horror, no! una vergüenza!