Se le dio. Por fin Mitt Romney ganó una elección primaria en las carreras a la Casa Blanca. El candidato ex-gobernador de Massachusets se alzó con el 40% de los votos, contra el 30% del Senador por Arkansas, John McCain, que se había llevado las primarias de New Hampshire; por su part, el ganador de Iowa, Mike Huckabee, se llevó un nada despreciable 15%, que lo dejó en el tercer lugar, como último de los candidatos con algo de peso en estas elecciones.
El ex-alcalde de New York, Rudy Giuliani, optó por no hacer campaña en Michigan, dedicando fondos y esfuerzos a la Florida, por lo que su derrota en estas últimas elecciones no son una sorpresa, aunque ningún ciudadano de Michigan va a votar a Giuliani en Presidenciales si este cree que el Estado no es digno de su campaña, o es irrelevante.
Por su parte, McCain sigue en buena racha, un primer puesto y un segundo puesto en las dos últimas elecciones no son malas noticias, para el que muchos hispanos ven como el menos duro de los Republicanos con la inmigración ilegal, lo que podría ser una mala noticia a la hora de buscar votos de afiliados al GOP, que de por sí están en contra de las hordas de mexicanos que se creen con derecho a invadir los Estados Unidos.
Por el lado de los Azules, Hillary arrazó en Michigan, llegando a tener más del 60% de los votos, lo que es una buena noticia para los enemigos del Estado máximo, que es lo Obama promete en cada uno de sus vacíos discursos, casi todos en el corto tiempo televisados en el Canal que Oprah, su dueña, tiene pensado lanzar; la campaña empieza a tomar matices de argentinidad interesantes, ya que en Nevada, donde serán las próximas primarias, el Sindicato de Gastronómicos (muchos de ellos trabajadores de Casinos) que apoya a Obama, podrán votar en sus lugares de trabajo, mientras que los docentes, que no han tomado partido, no podrán hacerlo, lo que podría leerse como una clara ayuda judicial a la campaña de Barack.
Ron Paul, Giuliani, Edwards y Thompson, entre otros, parecen no tener esperanzas de llegar al tramo final de la carrera, aunque todavía falta ver qué pasa el Súpermartes, donde más de dos docenas de estados celebren elecciones, aunque si la tendencia se mantiene, entre los Republicanos la carrera va a definirse entre Romney-McCain, dejando a Huckabee y Giuliani en un segundo plano, y entre los Demócratas entre el muñeco de Oprah y la esposa de Bill, candidatos que como vemos, no tienen brillo propio, lo que los hace peligrosos a la hora de definir los destinos del mundo.

















