Mucho se habla actualmente sobre la necesidad de perdonar las ofensas, los ataques, etc., siendo el perdón uno de los pilares fundamentales de toda la civilización judeo-cristiana, es decir, mirando un planisferio, todo lo que está a la izquierda de los fundamentalistas islámicos.
El perdón está maltratado y mal entendido, y aunque muchas veces se usa a la Biblia para justificar la manía del perdón, incluso en la Biblia queda muy claro que una condición fundamental para el perdón es la muestra de arrepentimiento del que ofende.
Puesto en otros términos, no puede irse por la vida perdonando a aquel que no se ha arrepentido; si X le pega a Y, y se arrepiente, Y tiene la opción, no la obligación de perdonarlo; si X le pega a Y y se ríe en la cara de Y, Y no puede perdonarlo.
Otra cosa retorcida de esta manía del perdón es la producida por los pseudo psicólogos que dicen que perdonar es cerrar una etapa, y a estos señores yo les digo, ¡las pelotas!, las etapas no se cierran, se atraviesas, se procesan y se incorporan las experiencias en su plenitud, positivas o negativas, por eso no puede positivizarse una paliza por el sólo hecho de perdonar al agresor, al violador o a quién sea si este no se ha arrepentido.
Cuando Juan Pablo II visitó a quien lo había baleado y lo perdonó, no se equivocó, pero cuando pidió perdón por la actuación del Vaticano durante la segunda guerra mundial se equivocó; nosotros no somos responsables de lo que pasó hace 70 o 30 años, por lo tanto no podemos arrepentirnos por ello, ni mucho menos ser perdonados por ello.
Si hoy Ratzinger dijera que tenemos que perdonar a los hermanos psicóticos que se inmolan porque es cristiano perdonar, hasta el cristiano más bruto debería decirle que lea la Biblia, donde dice, como hemos dicho, que sólo es digno de perdón el que se arrepiente, y que el perdón no es transferible, X no puede perdonar a Y por pegarle a Z, a Y solamente puede perdonarlo Z si Y se arrepintió (de la fuente “Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo” Lc 17, 1-6)
Dejando de lado la parte de la fé y todo eso, y prestando atención a lo que aquí nos convoca, como está en la Biblia:
Jesús dijo a sus discípulos: “Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquél que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo”. Los Apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. Él respondió: “Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, ella les obedecería”.
Los valores cristianos son importantes y son una buena guía moral que de seguirse mejorarían bastante cómo vivimos y cómo está el mundo, y aunque tengo problemas personales con la idea de algo o alguien rigiendo mi destino y mi suerte; las coincidencias entre el cristianismo (o los conservadores) y los liberales (entendidos como libertarios, y no como progrebasuras) son más de las que ambos grupos quisieran reconocer, por más que sus fundamentos sean distintos; si tanta gente está de acuerdo, ¿por qué hoy al mundo lo rige la parte más psicótica y estúpida de su población?, viendo como está, pueda ser que tengamos a un Republicano en la Casa Blanca por unos… 100 años más.


















Debo discrepar por usted, y está en la razón por la cual cada uno actúa como actúa. En el caso de los cristianos, lo hacen por un “mandato divino” -no todos, aclaro-. En el caso de los liberales, lo hacen por el uso de la razón. Los primeros dejaron el pensar a otros que lo hicieron por él. Los segundos eligieron pensar por sí mismos y elegir su conjunto de valores.
En lo que sí estoy de acuerdo con usted, es en esa “transferencia de culpas” que hace la izquierda aprovechándose de lo culpógenos que son los que se criaron en la tradición judeo-cristiana -para bien o para mal-. Yo no pienso pedir perdón por lo que hizo un liberal -mal liberal o buen liberal- en el pasado. No pienso pedir perdón por las cosas que hizo la iglesia sólo por haber nacido en el seno de una familia católica, ni pienso pedir perdón por lo que hicieron los occidentales, sólo porque algunos piensen que ese es mi pensamiento. Uno sólo debe pedir perdón por las cosas que uno hizo, y de las que se arrepiente. Todo lo demás es basura.