Bueno, terminó el VII Congreso de Psicoanálisis Argentino, y de él me traigo algunas conclusiones, impresiones y suposiciones que quiero dejar por escrito para después no olvidarlas cuando quiera discutir con alguien sobre él.
Mi idea original era asistir a 7 charlas, fui a la primera bastante entusiasmado y salí casi corriendo, antes del round de preguntas al expositor; se habló de genocidio, se asoció a Hitler con Videla, nadie habló de Stalin, Pol Pot, Mao, Castro ni nada, después trajeron funcionarios de la perra, que contaban la gran política de DD.HH. de la señora y el señor.
Como era de esperarse, asociaron a Hitler con Videla (cuando fue Perón el que trajo nazis al país, sí, Perón, el del PJ ahora K), que como nos decía Claude eso hace que no se pueda estar contra los enemigos de Videla porque sería como estar con Hitler que es lo mismo que Videla (una boludez total, pero bueno, les pagan para decir eso); después dijeron que en realidad Hitler tenía ascendencia judía, y que en realidad se odiaba a sí mismo, por eso quería matar judíos, para matar esa parte judía de sí mismo (como ven, le echaron la culpa a las víctimas del holocausto, o sea, un judío que odiaba a los judíos… una pelotudez con todas las letras).
Cuando terminó, taché de mi lista dos charlas que iban a hablar de política, no pagué la inscripción a un Congreso de Psicología para que me cuenten lo mismo que cuenta Rudy Ullloa en su mierdero pasquín, así que me quedaron 4 charlas interesantes.
El segundo día todavía estaba enfermo de izquierdo, así que no pasé por las charlas, y fui directamente al cocktail.. estuvo bueno, diente y canilla libre (a los psicólogos les gusta MUCHO el vino, y un gran porcentaje de psicólogas que aplaudieron el izquierdismo pasaron por el quirófano para darse un retoque o dos, así bien imperialistas como nuestra Barbie izquierdo-imperialista de Miami… sacamos fotos, no hicimos contactos y nos fuimos a cenar al centro…)
Mi segunda charla fue durante el tercer día, “Intimidad con los Maestros”, donde se armó una mesa con Vicente Galli, Ricardo Avenburg, Horacio Etchegoyen y Marcelo no sé cuánto, grandes maestros del Psicoanálisis nacional; la charla no tuvo desperdicio, fue entretenida, interesante y aunque era de esperarse algún guiño a los subversivos de los ‘70, fueron menos de los que yo esperaba, y se habló del problema de la clínica y los viejos contaron anécdotas, 8 puntos.
Finalmente, la última charla, que no me acuerdo cómo se llamaba, pero que fue dada por Ricardo Avenburg; es la única que recomendaría con todas las letras, habló bien, sin izquierdizarse, habló de lo que tenía que hablar y de las charlas a esa hora fue la mejor por lo que escuchamos, trató de explicar porqué las peleas entre lacanianos, freudianos, kleinianos y jedis es estúpida y que a la larga desprestigia la profesión y jode al paciente, y eso me gustó, 10 puntos.
La de Violencia escolar me interesaba, pero como seguramente sería culpa de los maestros y no de los párvulos con las hormonas revueltas, ni pisé, como también me alejé de una de las que más me interesaba por el nombre “La Shoá y el problema del mal”, pero como probablemente terminarían echándole la culpa al pueblo judío de eso, decidí no pisar, la culpa de eso está clara y no estoy para pelotudeces antisemitas.
Como punto extra, había un stand de libros, le saqué fotos que ya subiré, 14 libros del hijo de puta de Verbitzky… mucho de izquierda, aunque encontré uno sobre el periodismo digital que compré (después compré en El Ateneo “1984″ de George Orwell), y como ya estaba en raíd literario, compré “La Docta”, la revista del Congreso donde están los trabajos; sí, izquierdos, pero de todos modos la quería para la Universidad… lo bueno es que después de comprarla me preguntaron qué me parecía el Congreso… y les dije resumidamente lo que llevo planteando acá: que no me gustó, impuntuales, tirado a la izquierda y mal organizado, pero con buena comida… no creo que pasen la entrevista que me hicieron, pero no me tragué lo que quería decirle a alguien del lugar.
Esa es mi impresión del Congreso, espero que el próximo sí sea sobre Psicología y no sobre Izquierdismo Psicologizado, aunque hasta no estar en el lugar no hay forma de saberlo…



















Me parece equivocado concluir que le están echando la culpa del genocidio a los judíos por decir que Hitler era hijo de una judía y que tenía un odio interno por ese motivo.
De hecho, entiendo que hay un libro de psicología que aduce que lo de Hitler fue un edipo mal resuelto.
Igualmente, no creo tanto en esa teoría y creo más en una estrategia de Hitler para unir al pueblo alemán. En esesentido, fijate la (supuesta) entrevista a Hitler que puse en mi blog hace tiempo. Más alla de que existe la posibilidad de que sea falsa, igual no creo lejanas sus reales intenciones.
Coki
Es buena esa idea de postear para registrar. Después, para recuperar los argumentos, basta con poner una o dos palabras en el buscador de la barra de navegación.
La tara del self-hater antisemita está muy difundida. Los que suelen abusar de las analogías con el nazismo también abusan del estereotipo del judío antisemita. Por ejemplo, si un judío apoya a Ron Paul, suponen que en el fondo es antisemita. Y a Ron Paul lo han acusado de supremacista nazi.
Lo gracioso que es en estas exageraciones politiqueras y tendenciosas encontramos por igual a progresistas alienados de mentalidad sociológica y a supuestos liberales que serían felices si pudieran quemar todos los libros de Alberdi.
En fin, conviene reconocerlos por sus comportamientos discursivos y engañosos más que por lo que dicen ser: cuando dicen ser progresistas son reaccionarios, y cuado dicen ser liberales son retrógradas.
Para mí son lo mismo.
Otra cosa: Tengo la sensación que la izquierda se vale de la psicología para reformular al ser humano según sus propios postulados ideológicos.
P.S.: Como sea, todo bien con las psicólogas izquierdosas y coquetas.