No voy a extenderme sobre la tradición católica de la Pascua, la Cuaresma y demás. No es un post sobre el Vaticano y sus reglas, sino sobre qué aprendí de 12 años de colegio católico.
Durante Cuaresma se dice que es tiempo de ayuno, estarán los fanáticos que se van a dejar morir por no comer, y los otros a los que no les interesa, y los que abundan acá en Río Cuarto que son capaces de vivir a pan y agua pero no dejar al/la amante o de fajar a la mujer y los hijos.
Tiempo de ayuno, en realidad, significa tiempo de privación de placeres, es decir, durante los 40 días de preparación para la Pascua hay que tratar de minimizar las cosas que dan placer: el que juega al Golf debe dejar de hacerlo, el que se come tres asados por semana reducirlos, etc. Ese es el significado, el de hacer un sacrificio para entrar en un estado de comunión con Dios.
Peor después están los hipócritas, esa lacra que –van a entenderme los de Río Cuarto- se rasgan las vestiduras viejas pero salen a comprar ropa nueva para mostrarla en misa, y salen corriendo a comprar una o dos toneladas de pescado porque alguien les dijo que en Pascua es re cool comer pescado.
A ver, lo de no comer carne no es literal como nada en ninguna religión lo es, por más que un porcentaje peligroso no lo entienda. La carne de vaca es generalmente algo que le gusta a todos, y la tradición de no comerla es simplemente privarse de un placer. Los vegetarianos no tendrían pascua bajo esta lógica del sacrificio limitado, o vivirían en una cuaresma perpetua y se ganarían el cielo rápido por nunca comer carne.
Para los vegetarianos la privación estará en no comer tofu o las boludeces que más les gustan, como para los carnívoros empedernidos que más o menos creen estará en comer menos asados, o ninguno.
Los ritos católicos no son una obligación, si no gustan nadie está obligado a cumpliros, mucho menos si no creen; pero los que sí creen que traten de hacerlo bien, y si no, váyanse todos al infierno por hipócritas.



















No es problema de ellos lo que comen, visten, etc? Cada uno se arma la religión a su medida. No va a estar Benedicto XVI o algún censor/inquisodor controlando a ver si comes carne o pescado, si te vestis de cheto o de franciscano…
El problema con los ultrarreligiosos es que no aceptan al hombre tal como es, imperfecto y (si quieren poner términos religiosos) pecador.
Esta gente está tan enferma con las dosis de moralidad que les impide ver la imperfección de la naturaleza humana.
Para ellos está mál mirar un culo, una teta, tomar café, comer con la boca abierta (yo no lo hago pero no es nada anormal), bostezar sin taparse la boca, vestirse con la ropa que uno quiere (se debe vestir “bien”).
Y fijate que en realidad van en contra de ellos mismos ya que los hombres no somos Dios (o Jesucristo) sino hombres y debemos aceptarnos como somos. Y, como consecuencia, quieren ser más religiosos que sus propias religiones.
Ya que son tan religiosos entonces podrían hacer un acto de amor a la humanidad y pegarse un tiro toda esta manga de moralistas fracasados. Y eso que soy católico, pero ante todo un ser humano, e imperfecto como quiso Dios.
Esto no era sobre cómo vive cada uno su religión, aún los más fanáticos. Cómo practican, y si lo hacen, es problemas de ellos y de su relación con su Dios.
Esto era solamente para contar cómo es la hipocresía imperante en esta ciudad.