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Archive for the ‘Dictadores’ Category

Chávez reivindica a "Carlos el Chacal"

BBC Mundo

Hugo Chávez, reivindicó al venezolano Ilich Ramírez Sánchez -mejor conocido como "Carlos el Chacal"- y a varios líderes mundiales que, según el presidente de Venezuela, son considerados equivocadamente como "los malos".

Según Chávez, "Carlos el Chacal" no es un terrorista y está pagando una cadena perpetua en Francia "de manera injusta".

"’Carlos’ lo que fue en verdad es un luchador revolucionario. ¡Yo lo reivindico, qué me importa lo que digan mañana en Europa!", señaló Chávez, durante un discurso ante delegados de partidos de izquierda de varios países reunidos en Caracas.

Ramírez Sánchez cobró fama internacional como el cerebro que se hallaba detrás de ataques mortales con bomba, asesinatos y tomas de rehenes.

Entre las acciones a las que se le vincula están el secuestro de 11 ministros durante una reunión de la Organización de Países Exportadores y Productores de Petróleo (OPEP) en Viena en 1975, y dos atentados con bomba en Toulouse y en París en 1982. Su condena en Francia está relacionada con asesinatros cometidos en 1975.

Idi Amín, "un patriota"

Chávez también elogió al presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, y al iraní Mahmoud Ahmadinejad, a quienes llamó "hermanos".

También defendió al ex presidente de Uganda Idi Amín.

"Pensábamos que era un caníbal… No lo sé, quizá fue un gran nacionalista, un patriota".

Idi Amín asumió el poder en Uganda en 1971. Unas 300.000 personas fueron asesinadas durante sus ocho años de gobierno.

Fuente ->

Pobre y patético personaje que ya no sabe qué hacer para llamar la atención de alguien, pronto intentará suicidarse desde un primer piso para ver si alguien lo mira un poco.

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Dos dictadores menos en un sólo día y con pocos kilómetros de distancia es siempre una buena noticia, y todavía mejor si es por vías constitucionales como fue en Honduras y en Argentina.

Te fuiste Kirchner, te fuiste Zelaya.

f6f1f31a91ef8a0ac79776f021071dd3 Manuel Zelaya

P.D.: ¿Me parece a mí o Zelaya se parece MUCHO a Saddam Hussein?

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Casi todos (menos los pelotudos que lo llevan en la remera o la mochila) conocen más o menos la historia del terrorista que exportó argentina al mundo, y sobretodo, conocen cómo terminó su historia: se creía inmortal, el mesías, y los soldados bolivianos lo hicieron mierda en un rato.

Generalmente, los regímenes dictatoriales nacieron con la idea de darle igualdad al pueblo, es decir, hacer que toda la población de un país se hunda en la miseria más paupérrima, mientras un aparato parapolicial, un discurso izquierdoso y la destrucción de la prensa libre y las libertades individuales terminan de consolidar a un tirano que siempre termina igual: muerto y olvidado.

La historia ha comido, masticado y escupido a los violentos patoteros y como eso han quedado en los registros, mientras que quienes se opusieron a los regímenes dictatoriales a lo largo del mundo fueron recordados comos héroes republicanos. Todos sabemos de qué lado está el tuerto, y cómo y como quién va a terminar.

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Todos sabemos a quién se parece el patético y cobarde Canciller que no solamente será traicionado, sino que caerá llorando… ahora solamente falta un V.

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Este artículo apareció en el ABC de Paraguay, y lo vi por primera vez en No me Parece, para leer el original hay que estar suscrito al diario, y para acceder a ese original basta hacer click en el nombre del artículo. Me hubiera gustado más el título “Democracia a la Izquierda”, pero es más fuerte, llamativo y claro el elegido.

Asunción, Paraguay, Domingo 07 de Octubre de 2007

Editorial

Democracia puta

En estos días actuales las democracias latinoamericanas pasan por una dura prueba, pues con los mismos mecanismos de competencia electoral libre y plural algunos líderes izquierdistas que ganan elecciones se hacen del poder legítimo y desde el día siguiente de su triunfo comienzan a ejecutar sus proyectos de acabar con el sistema político mediante los cuales accedieron su mando. La eliminación de las normas que limitan el período presidencial es su primera meta a conquistar.

Tienen la intención de eternizarse en el poder y, con ello, reventar la democracia entendida como la rotación permanente de proyectos políticos y de personas. Pretenden excluir para siempre a todo el que no esté adherido a su partido. Construyen dictaduras con fórmulas “democráticas” y, cuando se sienten fuertes y disponen de los medios, inician el segundo plan: la exportación de su “revolución”.

Internamente, su primera víctima son las Fuerzas Armadas, de la cual se excluye a todo militar que no merezca la completa confianza del nuevo único líder. Una purga general despoja a las Fuerzas Armadas de los jefes y oficiales institucionalistas, dejándola a cargo de “los leales”. Después arremete contra el Poder Judicial, realizando las mismas tareas depuratorias para luego, ya con los principales resortes controlados, iniciar el proceso de desmantelamiento de la prensa no alineada y la supresión progresiva de la libertad de expresión.

El resultado final de este procedimiento es la anulación completa, si no la supresión definitiva de toda idea, doctrina, orientación partidaria o movimiento contrario a la ideología oficial de la nueva dictadura. Sucumbe la libertad en todas sus formas tradicionales y lo que resta es un pueblo indefenso sometido a sus nuevas cadenas. Se confía en que el transcurso del tiempo borrará pronto el recuerdo de la democracia anterior y el beneficio del goce de sus libertades y, entonces, un pueblo atontado, obligado a trabajar para sobrevivir y para alimentar al Partido, a reprimir sus dudas, inquietudes y oposiciones, acabará convertido en un dócil rebaño de borregos, como bien recordamos los paraguayos que vivimos la era stronista.

Este es el proceso en marcha que vemos actualmente en el panorama político de Venezuela, Bolivia y Ecuador. En particular y más claramente en la primera, donde Hugo Chávez, con ya una década de gobierno, se apresta a dar el golpe final haciéndose coronar gobernante vitalicio imponiendo en el país una nefasta dictadura de corte marxista al estilo del que triunfara y se impusiera en Rusia en 1917, desconociendo el triste final que esos sangrientos regímenes tuvieron después de seis décadas de explotar y oprimir a sus pueblos, asesinar a sus adversarios y poner en grave riesgo la paz mundial.

Hugo Chávez, un dinosaurio que surgió de las cavernas más oscuras de la historia, está a punto de convertirse en amo y señor definitivo de la suerte de su pueblo y de los cuantiosos recursos económicos de su país, excluyéndose de toda competencia real y suprimiendo todo obstáculo que pueda interponerse entre él y su proyecto de vitaliciado. Tiene, además, el dinero necesario para comprar voluntades y pagar el precio de “lealtades”, dentro y fuera de su país.

Chávez es un dictador, pero UN DICTADOR MUY RICO; dispone hoy del poder absoluto de hacer con el dinero producido por el petróleo lo que se le antoje; ya no tiene encima ninguna contraloría, nadie a quien deba rendir cuentas. Con su gruesa petrobilletera recorre ahora América Latina y financia partidos, movimientos, organizaciones sociales y campañas electorales. Lo que no puede comprar, lo alquila o neutraliza. Al gobierno argentino le compra bonos del tesoro de Kirchner que nadie quiere y así puede exhibir sus sonrisas de complicidad, aplausos y abrazos, pasear libremente por ese país pronunciando encendidos discursos llamando a la “revolución popular” y haciendo otros teatros para exportar su dictadura.

Entre los cuales figura en lugar prioritario su desesperada intención de introducirse en el Mercosur para, una vez dentro de él, agilizar su intervencionismo en la política interna de los países miembros, con los cuales ya no tiene ninguna afinidad, porque mal que bien, en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay continúan rigiendo principios básicos del estado de derecho, del régimen democrático y de libertades públicas. Chávez va a pagar en efectivo por su ingreso y tiene billetes a patadas. Quiere comprarles a Brasil y Argentina lo más barato posible la legitimidad internacional que su pertenencia del Mercosur cree le va a proporcionar.

La pregunta que continuaremos formulando una y otra vez es ¿para qué sirve el Protocolo de Ushuaia que pretendió establecer un compromiso para todos sus estados miembros de conservar intactas las instituciones democráticas? En este documento Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay declaran que “La plena vigencia de las instituciones democráticas es esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre los Estados Partes del presente Protocolo” (Art. 1) y se comprometen formalmente a que “toda ruptura del orden democrático en uno de los Estados Partes del presente Protocolo dará lugar a la aplicación de los procedimientos previstos en los artículos siguientes” (Art. 3).

¿Van a admitir a Venezuela, cuyo dictador por anticipado ya se excluyó de dichas cláusulas? ¿O lo van a admitir primero para luego aplicarle la “Cláusula Democrática”? El absurdo y el ridículo rodean a esta intención de prostituir al Mercosur, pero está en marcha y solamente los parlamentarios brasileños y paraguayos tienen en sus manos la posibilidad de impedir esta vergonzosa deserción de los principios fundamentales declarados en nuestras cartas fundamentales y tratados de integración.

A los gobernantes actuales de nuestros países, que tanto cacarean su apego a la democracia y a las libertades fundamentales, y que ciertamente gracias a ellas alcanzaron el poder, ahora les tiemblan las rodillas y se les afilan los dientes a la vista de la deslumbrante petrobilletera abierta de un rústico dictador inescrupuloso, dispuesto a todo, incluyendo el soborno de los “demócratas”.

Si nuestros presidentes del Mercosur, aun sabiendo cuál es su obligación histórica con la defensa de los principios y valores políticos que iluminan nuestros pueblos, son capaces de venderse o de liarse en una relación adúltera con un dictador megalómano surgido de las catacumbas de un pasado siniestro, tendremos que convenir que nuestras democracias se venden como auténticas putas. No cabe ya una calificación más dura para describirlas.

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