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Archive for the ‘Economía’ Category

Muy por debajo del 6% previsto

La economía cubana creció un 1,4 por ciento en 2009

El ministro de ministro de Economía y Planificación de Cuba, Marino Murillo, reveló que la economía cubana creció un 1,4 por ciento en 2009, una cifra muy inferior al 6 por ciento inicialmente previsto. Murillo anunció este dato durante su comparecencia ante el Parlamento cubano y explicó que estos resultados se corresponden con la "complejísima situación externa", obligado además por sus compromisos internacionales.

Murillo leyó un informe sobre el comportamiento del presupuesto para 2009 y expuso los objetivos del Plan Económico y Social oficial para 2010. En la sesión parlamentaria estuvo presente el presidente cubano, Raúl Castro, según recoge el diario cubano ‘Venceremos’.

El ministro explicó que durante 2009 también fue necesario continuar con las medidas para la recuperación de los embates ocasionados por tres huracanes en 2008 y apuntó que el 1,4 por ciento es inferior al seis por ciento de crecimiento del PIB previsto inicialmente, aunque los sectores agropecuario, de transporte y los servicios superaron sus pronósticos.

Murillo destacó que en 2010 seguirá vigente la política de austeridad para "no incurrir en gastos superiores a los ingresos" y priorizar, por tanto, la producción que genere divisas, así como iniciar sólo aquellas inversiones que contribuyan a este propósito y que cuenten desde sus inicios, con los aseguramientos necesarios, dijo.

Fuente –>

Un par de cositas al respecto.

La Economía de Cuba está en la lona, porque no hay producción, y 0 x 1.6 sigue siendo 0. Como mucho habrán recibido 1.6% más de lástima que es en base a lo que este régimen genocida se mantiene desde que existe. Cuba fue la cuarta economía de América Latina antes de Castro y su socialismo, hoy es un mendigo que vivió primero de la URSS, pasó por China y ahora se prostituye en Venezuela.

Está claro que la manipulación burda de datos es una táctica de izquierda, nadie en su sano juicio puede esperar que en un país, donde insisto, no hay producción la Economía pueda crecer de ninguna manera.

Como buen país de izquierda, la culpa es de afuera, de algún modo todos los intentos socialistoides o comunistoides fracasan y es culpa de la complejísima situación externa, que básicamente es que el precio del petróleo cae y entonces Chávez les pasa menos limosna.

También, como buen país de izquierda la culpa de estar fundidos es de tener que pagar las deudas. Lo llamativo es que es el mismo gobierno desde hace medio siglo, así que son deudas que este mismo gobierno contrajo. Ni siquiera pueden ser malos como Néstor que decía que las deudas con el FMI son noventistas.

“Iniciar sólo aquellas inversiones que contribuyan a generar divisas y que cuenten desde sus inicios con los aseguramientos necesarios”. Es una prueba muy acabada de la ignorancia química y suprema de esta gente. Por definición TODA inversión es un riesgo, la única inversión segura es la subsidiada, y el subsidio termina destruyendo la economía.

A veces creo que a los cubanos los matan de hambre otros cubanos solamente para que no tenga fuerza para levantarse contra estas barbaridades.

Lo que Bobama debería hacer es liberar a la lacra de Gitmo y dejarla suelta en la isla con un GPS insertado quirúrgicamente por si quieren salir, eso es peor que cualquier cárcel americana.

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No sé si será a nivel país, provincia o ciudad, pero acá el mínimo ético que tiene que cobrar un psicólogo es de $60. O sea, si un profesional cobra menos no está siendo ético según el gremio.

Pero, ¿por qué si es tan malo el precio máximo que impone Moreno nadie se queja del precio mínimo?, es más, ¿por qué no hay un máximo ético si está claro que en Psicología hay muchos más estatistas que liberales?

Las imposiciones de precios, mínimos o máximos, pervierten el mercado, son una afrenta a las leyes más básicas del mercado, esas leyes de Oferta y Demanda que la Senadora Teresita Quinquela cree que aprobó el congreso noventista y quiere derogar.

No sé si alguien cobrará menos que el mínimo ético, no conozco a todos los psicólogos de la ciudad, pero, si alguien cobrara menos que lo impuesto, y además fuera un gran profesional, ¿no obligaría a la competencia a bajar los precios?, y si bajan los precios, ¿no es bueno?

Rasgarse las vestiduras sólo por el mínimo ético, y no por el máximo, es de típico progre hipócrita que bajo una norma arbitraria pervierte el mercado para compensar su inutilidad, porque está claro que si esto no existiera los pésimos profesionales no podrían cobrar más de $15 si quieren mantenerse en el mercado.

No es mala idea que los psicólogos tengan una remotísima noción de Economía, porque a este ritmo el Gremio de Psicólogos solamente ayuda a la inflación.

No es ético un mínimo ético.

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Le tengo que agradecer a BlogBis por presentarme el Rasmussen Report, página a la que entro a diario como un nuevo must read. Interesante artículo sobre la Obanomics, la Economía del Siglo 21.

More Voters See Their Taxes Increasing Under Obama

Wednesday, June 24, 2009

Thirty-nine percent (39%) of likely voters now expect their personal taxes to rise under the Obama administration, according to the latest Rasmussen Reports national telephone survey.

That’s up three points over the past two weeks,up eight points since the inauguration, and the highest level of concern measured to date.

Still, 40% don’t expect their taxes to change under the new administration. Only 10% now say they expect their personal taxes to decrease under Obama.

During last fall’s campaign, then-candidate Obama pledged to cut taxes for 95% of Americans. Just 26% of voters believe he has kept that promise.

Most Republican voters (59%) expect taxes to go up under the new administration, while most Democrats (61%) say they expect their taxes to remain about the same. Just under half (49%) of voters not affiliated with either party see their taxes going up in the near future.

Most voters (55%) continue to believe that tax increases hurt the economy, while 24% say they help.

Fifty-three percent (53%) say tax cuts help the economy, while 22% say they hurt the economy. (see crosstabs)

On government spending, 73% expect it to rise under Obama, up six points over the past two weeks. That’s just one point from the highest level yet recorded.

Fifty-two percent (52%) of voters say increasing government spending hurts the economy, a figure that has shown little change over the past two weeks. Twenty-nine percent (29%) say increases in government spending helps the economy.

The plurality of voters (47%) says decreasing government spending helps the economy. More than one in four (28%) hold the opposite view and believesays that spending cuts hurt the economy.

While most voters still blame the Bush Administration for the nation’s economic problems, recent polling finds that 39% now say the country’s economic problems are caused more by the policies Obama has put in place. That’s a 12-point jump from a month ago.

Rasmussen Report.

P.D.: Se acaba la Luna de Miel del newbie, ahora le toca la realidad.

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United States House of Representatives

Statement on Federal Reserve Board Abolition Act

February 3, 2009

Madame Speaker, I rise to introduce legislation to restore financial stability to America’s economy by abolishing the Federal Reserve. Since the creation of the Federal Reserve, middle and working-class Americans have been victimized by a boom-and-bust monetary policy. In addition, most Americans have suffered a steadily eroding purchasing power because of the Federal Reserve’s inflationary policies. This represents a real, if hidden, tax imposed on the American people.

From the Great Depression, to the stagflation of the seventies, to the current economic crisis caused by the housing bubble, every economic downturn suffered by this country over the past century can be traced to Federal Reserve policy. The Fed has followed a consistent policy of flooding the economy with easy money, leading to a misallocation of resources and an artificial “boom” followed by a recession or depression when the Fed-created bubble bursts.

With a stable currency, American exporters will no longer be held hostage to an erratic monetary policy. Stabilizing the currency will also give Americans new incentives to save as they will no longer have to fear inflation eroding their savings. Those members concerned about increasing America’s exports or the low rate of savings should be enthusiastic supporters of this legislation.

Though the Federal Reserve policy harms the average American, it benefits those in a position to take advantage of the cycles in monetary policy. The main beneficiaries are those who receive access to artificially inflated money and/or credit before the inflationary effects of the policy impact the entire economy. Federal Reserve policies also benefit big spending politicians who use the inflated currency created by the Fed to hide the true costs of the welfare-warfare state. It is time for Congress to put the interests of the American people ahead of special interests and their own appetite for big government.

Abolishing the Federal Reserve will allow Congress to reassert its constitutional authority over monetary policy. The United States Constitution grants to Congress the authority to coin money and regulate the value of the currency. The Constitution does not give Congress the authority to delegate control over monetary policy to a central bank. Furthermore, the Constitution certainly does not empower the federal government to erode the American standard of living via an inflationary monetary policy.

In fact, Congress’ constitutional mandate regarding monetary policy should only permit currency backed by stable commodities such as silver and gold to be used as legal tender. Therefore, abolishing the Federal Reserve and returning to a constitutional system will enable America to return to the type of monetary system envisioned by our nation’s founders: one where the value of money is consistent because it is tied to a commodity such as gold. Such a monetary system is the basis of a true freemarket economy.

In conclusion, Mr. Speaker, I urge my colleagues to stand up for working Americans by putting an end to the manipulation of the money supply which erodes Americans’ standard of living, enlarges big government, and enriches well-connected elites, by cosponsoring my legislation to abolish the Federal Reserve.

Visto en: RonPaul.com

Who is Ron Paul?

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P.S.: Es la entrada 500 del Blog, sabía que faltaba poco y el plan era hacer algo alusivo, pero no hubo suerte, pasó sin que me diera cuenta.

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Por Roberto Cachanosky
Especial para lanacion.com

Las medidas anunciadas hoy por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner permiten advertir que se sigue sin entender el problema que el Gobierno mismo generó.

El primer punto a resaltar es que, por más que la Presidenta le eche la culpa la mundo por la crisis, el modelo económico kirchnerista era inconsistente aún sin crisis internacional. La economía argentina venía mostrando serios problemas de inflación, aumento del riesgo país ante el riesgo de default (la presidenta insistió con la política de desendeudamiento cuando sabemos que hoy la deuda es mayor a la que había en el 2001), inflación desbordada, caída del ingreso real y creciente disminución de la confianza de los consumidores. Es más, si uno observa el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella puede verse claramente cómo empieza a desplomarse a comienzos del 2007, cuando todavía ni asomaba la crisis internacional y los precios de las commodities estaban altos. Lo mismo podemos decir de la fuga de capitales, que comenzó mucho antes de la crisis mundial. De manera que el único efecto que tuvo la crisis internacional sobre la crisis argentina fue acelerar lo inevitable. El colapso de la política económica.

Veamos algunas de las medidas anunciadas. En primer lugar la baja de las retenciones. Cristina Fernández anunció una baja de las retenciones para el trigo y el maíz. Pregunta, ¿de qué vale reducir las retenciones si después el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, prohíbe las exportaciones? Pasó con el trigo, las carnes y los lácteos. Por más que bajen las retenciones, hay una retención encubierta que son los cupos y las regulaciones que desestimulan la producción.

La mejor baja de retenciones que podría haber anunciado es el pedido de renuncia de Moreno como garantía de que se dejará de entorpecer las exportaciones y la producción. Pero como Moreno no hace nada sin el visto bueno de Néstor, anunciar eso implicaría decirle a su marido que deje de manejar el poder desde las sombras. Algo que, sabemos, no va a ocurrir, por lo tanto, la baja de retenciones del 5% jamás puede llegar a compensar el riesgo Néstor manejando la economía con sus conocimientos tan precarios y primitivos sobre esta ciencia.

Otra de las medidas anunciadas fue la utilización de $ 7500 millones de depósitos a plazo fijo que les fueron confiscados a los aportantes a las AFJP.

Veamos cuánta lógica tiene lo anunciado. Si los bancos tenían ese dinero depositado, obviamente tenían que pagar una tasa de interés, por lo tanto, para no tener quebrantos a alguien tenían que prestarle. Esos $ 7500 millones volvían al circuito vía prestamos para consumo (porque inversión no hay). La única diferencia es que ahora un burócrata decidirá a quién le va a prestar esos $ 7500 millones bajo criterios arbitrarios.

Tasa subsidiada. La otra diferencia es que si prestan ese dinero a tasas subsidiadas, lo que estarán haciendo es estimular el consumo presente a costa del ahorro de la gente y la miseria de las jubilaciones del futuro. Digamos que si el Estado, con nuestros ahorros confiscados los presta al 11% anual y la tasa de inflación es del 20%, se estará consumiendo, como en tantas otras oportunidades de la historia argentina, el ahorro de los futuros jubilados.

Insistir con que las empresas tienen que invertir porque en el pasado ganaron mucho dinero refleja, una vez más, los escasos conocimientos sobre economía. Nadie, absolutamente nadie, invierte por lo que ganó en el pasado, sino que invierte por lo que espera ganar en el futuro. Este es un principio básico de economía que los Kirchner no terminan de entender y, por esa razón, el país pierde permanentemente competitividad por falta de inversiones.

Cristina Kirchner pretende reactivar la economía con algo menos de US$ 4000 millones cuando en el último año se le fugaron más de US$ 25.000 millones y se le van a seguir fugando por la fuerte inclinación a confiscar la propiedad privada que ha mostrado el matrimonio. Digamos que mientras inyectan US$ 4000 millones, por el otro lado se le fugaron 6 veces más de capitales. Más cuando tenemos a un BCRA aumentando el tipo de cambio de a uno o dos centavos por día. Todos saben que el tipo de cambio está barato y que no cabe esperar otra cosa que el dólar siga subiendo. Por lo tanto, el mercado se irá anticipando y comprando antes de que sea más caro. Y el problema adicional es que con un Brasil que ha devaluado más del 50% el real, el gobierno va a tener que acelerar el ritmo de devaluación si no quiere que se le termine de paralizar la economía, dentro de la concepción que ellos tienen del tipo de cambio competitivo.

Una vez más queda claro que los Kirchner no saben cómo salir del lío que hicieron con la economía. Lío que pudieron financiar mientras el mundo les jugaba a favor con altos precios de las commodities. Ahora que eso ya no existe se les acabó el libreto y solo atinan a formular anuncios de circunstancias para intentar disimular el desconcierto que tienen frente a la crisis que generaron, y que hoy aparece con toda su desagradable cara de desocupación, recesión y crecientes problemas sociales.

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Uno de los mitos preferidos de la izquierda mundial dice que como el estado tiene papel, metal y una impresora puede, y debe, imprimir billetes y acuñar monedas para hacer de cuenta que es un estado rico con gente rica viviendo en él; claro que esta impresión de dinero nunca está sustentada en reservas de oro, porque eso es demasiado egoísta, no, acá hay que hacer a la gente feliz dándole papeles que cada vez tienen más ceros y valen menos.

Como muchos (que no son la mayoría) saben, la impresión límites de papel solamente genra inflación, y la inflación es la madre de la pobreza; y como todos, o al menos eso creo, saben, en un país pobre no hay comercio interno, no hay producción y cuando falta esto empieza a vislumbrarse el caos. Si a todo esto se le suma que los precios de las commodities bajan astronómicamente buscando su precio real, un país como la Argentina que imprime papeles y vive de las commodities no puede tener un buen pronóstico.

Cuando el Estado se quede sin plata (primero va a intentar saquear a alguien más), no van a ser los subsidios los que van a desaparecer, ni mucho menos los planes “$150 por tu voto y voluntad”, ni mucho menos serán los negociados que pagamos nosotros los que van a cesar; no, en países corruptos y sin plata los primeros en caer serán, como es de imaginarse, la educación y la salud pública (que no deberían depender del estado, pero eso no viene al post, voy a tratar de hablar de lo que es y no de lo que debería ser).

En el campo de la salud, no hay nada más estigmatizado como la patología mental, la locura, ya que nos muestra la raza humana en su estado más puro, sin represiones culturales o psíquicas, y nos muestra a la perfección lo que cualquiera de nosotros sería capaz de hacer, decir o pensar.

Cuando la (non-existent) crisis económica explote (si es que) y la onda expansiva llegue a la Argentina, el primer lugar donde van a cortar el presupuesto va a ser en salud mental, donde ya de por sí el presupuesto es magro y faltan antipsicóticos, ISRS, hipnóticos y médicos, convirtiendo a los hospitales de agudos en tristes depósitos de seres humanos que no encajan con lo impuesto o que molestan a alguien.

Toda esta intro bastante larga nos lleva a una pregunta que he hecho más de una vez, y para la que no he recibido una respuesta satisfactoria:

¿Qué hacer con recursos sumamente limitados, cuando la necesidad es practicamente ilimitada?

La solución que yo planteo es bastante más sencilla de lo que parece, aunque no es demasiado políticamente correcta, por lo que incluso debe ser hasta correcta… yo simplemente propongo destinar los recursos escasos que existen a aquellos pacientes que se verán beneficiados, y nada más.

Cualquiera que haya pasado por un servicio de Salud Mental, y no como paciente precisamente, sabe que hay básicamente dos tipos de pacientes:

  • Aquellos que pueden mejorar su situación.
  • Aquellos que no pueden mejorar su situación.

El caso 2 es inmensamente más interesante, no solamente por la multiplicidad de causar por la que esto puede pasar, sino porque son los que abundan en los hospitales públicos de la Argentina; pero son estos casos los que me llevan a la pregunta, ¿es lícito destinar tiempo y recursos a aquellos que no verán mejoría en su cuadro?

Personalmente sostengo que no debe obligarse a nadie a recibir tratamiento médico que no desea, sea este un tratamiento antiretroviral o antipsicótico, la persona es dueña de su cuerpo y sabe lo que quiere meter o sacar de él, la función del médico es simplemente la de proporcionar un medio para que esta persona haga lo que crea mejor para sí misma.

Esta es una breve introducción de algo que espero ir desarrollando en más detalle, en la próxima voy a tratar de hablar algo de los famosos indicadores de los que todos los psicólogos y psiquiatras hablan para violar el artículo 18 y 19 de la Constitución Nacional, que dejo:

Art. 18.- Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa. Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo; ni arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos. El domicilio es inviolable, como también la correspondencia epistolar y los papeles privados; y una ley determinará en qué casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice.

Art. 19.- Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe .

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Milton Friedman

Escuelas Públicas: Privaticenlas

Milton Friedman ganó el Premio Nobel de Economía en 1976 y fue académico asociado de la Hoover Institution.

Resumen ejecutivo

Nuestro sistema de educación, primaria y secundaria, necesita de una reestructuración radical. Una reconstrucción así, sólo puede realizarse privatizando la mayor parte del sistema educativo, es decir, permitiendo que la actividad privada, con fines de lucro, desarrolle una amplia variedad de servicios educativos y sea una competencia efectiva a las escuelas públicas. El modo más factible de realizar esta transferencia, del sector público a las empresas privadas, consiste en establecer, en cada estado, un sistema de bonos escolares que permita a los padres escoger las escuelas a las que asisten sus hijos. El bono escolar debe ser universal, disponible para todos los padres y suficiente para cubrir los costos de una educación de alta calidad. No deberían fijarse condiciones anexas a los bonos escolares que interfirieran con la libertad de las empresas privadas para experimentar, explorar e innovar.

Introducción

Nuestro sistema educativo primario y secundario necesita de una reconstrucción radical. Esta necesidad surge como resultado, en primer lugar, de los defectos de nuestro sistema vigente. Pero, además, se ha visto reforzada, en gran medida, por algunas de las consecuencias de las revoluciones, tecnológica y política, ocurridas en las últimas décadas. Estas revoluciones prometen aumentos considerables en la producción mundial, pero también amenazan con serios conflictos sociales a los países desarrollados, debido a la creciente brecha de ingresos entre los altamente calificados (la elite del conocimiento) y la mano de obra no calificada.

Una reconstrucción radical del sistema educativo puede evitar los conflictos sociales mientras que fomenta mejoras en la calidad de vida, posibles gracias a la revolución tecnológica y el crecimiento del mercado global. En mi opinión, una reconstrucción radical sólo se lograría privatizando la mayor parte del sistema educativo –es decir, permitiendo que las empresas privadas con fines de lucro ofrezcan una gran variedad de servicios educativos para que compitan con la educación pública. Semejante reconstrucción no podrá hacerse de la noche a la mañana; inevitablemente, debe ser un proceso gradual.

La manera más factible de realizar una transferencia, gradual pero importante, de la educación pública a las empresas privadas es mediante de un sistema de bonos escolares implementado en cada estado que permita a los padres la libertad de escoger las escuelas a las que asistan sus hijos. Propuse éste sistema de bonos hace 40 años.

En los últimos años se han realizado muchos intentos de adoptar el sistema de bonos escolares. Salvo excepciones menores, nadie ha logrado implementarlo, debido al poder político del establishment educacional, recientemente fortalecido por la Asociación Nacional de Educación y la Federación Americana de Maestros, el grupo de presión más poderoso de los Estados Unidos.

1. El deterioro de la enseñanza

Nuestras escuelas hoy son mucho peores de lo que eran en 1955. En ningún otro aspecto son tan grandes las desventajas de los residentes de los barrios pobres como en la calidad de la educación que pueden obtener para sus hijos. Las razones son, en parte, el deterioro de nuestras ciudades centrales y, también en parte, la creciente centralización de las escuelas públicas –como lo muestra la reducción del número de distritos escolares de 55.000 en 1955 a 15.000 en 1992. Con la centralización, ha resultado –como causa y efecto– el incremento del poder de los sindicatos docentes. Cualquiera que sea la razón, el deterioro de la educación primaria y secundaria es un hecho indiscutible.

Con el paso del tiempo, el sistema ha empeorado a medida que se ha venido centralizando. El poder de decisión se ha ido desplazando desde la comunidad local a la escuela, de ésta al distrito escolar, de éste al estado hasta llegar al gobierno federal. Cerca del 90% de nuestros niños ahora van a las denominadas escuelas públicas, que no son nada públicas, sino feudos privados propiedad principalmente de sus administradores y de los dirigentes sindicales.

Todos conocemos los tristes resultados: hay algunas escuelas públicas relativamente buenas que se ubican en los suburbios y en las comunidades de altos ingresos; otras escuelas públicas muy malas, se encuentran en el interior de nuestras ciudades, afectadas por altas tasas de deserción, creciente violencia escolar, bajo rendimiento y desmoralización de maestros y estudiantes.

Estos cambios en nuestro sistema educativo han mostrado claramente la necesidad de una reforma fundamental. Pero también han fortalecido los obstáculos para una amplia reforma del sistema, que podría realizarse mediante un efectivo sistema de bonos escolares. Los sindicatos de maestros se han opuesto amargamente a cualquier reforma que disminuya su poder y han adquirido una enorme fuerza, política y financiera, que están dispuestos a utilizar para derrotar cualquier intento de adoptar el sistema de bonos escolares. El último ejemplo de lo que vengo diciendo es la derrota de la Proposición 174, ocurrida en California, en 1993.

2. La nueva revolución industrial

Una reconstrucción radical de nuestro sistema educativo se ha vuelto más urgente debido a las revoluciones gemelas que han ocurrido en las últimas décadas: una revolución tecnológica –el desarrollo, en particular, de medios más eficientes y eficaces de comunicación, transporte y transmisión de datos; y una revolución política que ha ampliado la influencia de la revolución tecnológica.

La caída del muro de Berlín fue el acontecimiento más dramático de la revolución política. Pero no fue, necesariamente, el más importante. Por ejemplo, el comunismo no ha muerto en China y no ha colapsado. Y aún así a comienzos de 1976, el Premier Deng inició una revolución dentro de China que condujo a que ésta se abra al resto del mundo. De modo semejante, una revolución política tuvo lugar en América Latina, la cual, en el curso de las últimas décadas, ha conducido a un incremento importante en la porción de la población de esa región que vive en países que pueden ser descritos apropiadamente como democracias en vez de dictaduras militares, y que están luchando por ingresar en los mercados mundiales abiertos.

La revolución tecnológica ha hecho posible que una empresa ubicada en cualquier lugar del mundo pueda emplear recursos ubicados en cualquier sitio, para elaborar un producto en otro lugar y luego venderlo en cualquier otro lugar del planeta. Es imposible decir, “éste auto es estadounidense” o “éste auto es japonés”, y lo mismo sucede con muchos otros productos.

La posibilidad de coordinar el capital y el trabajo, en cualquier parte del mundo, con el capital y el trabajo, de cualquier otro sitio, tuvo efectos dramáticos incluso antes de que la revolución política tuviera lugar. Significó la existencia de una gran oferta de trabajo, de salarios relativamente bajos, para colaborar con el capital de los países desarrollados, capital físico y más importante aún, capital humano –habilidades, conocimientos, técnicas, capacitación.

Antes de que la revolución política sucediera, la vinculación internacional del trabajo, el capital y los conocimientos ya había resultado en una rápida expansión del comercio internacional, en el crecimiento de las empresas multinacionales y en un grado, inconcebible hasta ese momento, de prosperidad en los países otrora subdesarrollados de Asia del Este, conocidos como los “Cuatro Tigres”. Chile fue el primero en beneficiarse de estos desarrollos en América Latina, pero su ejemplo pronto se extendió a México, Argentina y otros países de la región. En Asia, el último en embarcarse en un programa de reformas de mercado ha sido India.

La revolución política reforzó considerablemente a la revolución tecnológica de dos maneras. Primero, aumentó grandemente la masa de mano de obra de salarios bajos –aunque no necesariamente de baja calificación– que podría ser empleada para coordinarse con el trabajo y el capital de los países avanzados. La caída del “telón de acero” agregó, tal vez, a 500 millones de personas; y China liberó, al menos parcialmente, a cerca de 1000 millones de personas que luego podían ser involucradas en actos capitalistas con personas de cualquier otro lugar del mundo.

Segundo, la revolución política desacreditó la idea de la planificación centralizada. Condujo, en todas partes, a una mayor confianza en los mecanismos de mercado que en el control gubernamental centralizado. Y aquello fomentó el comercio internacional y la cooperación entre las naciones.

Estas dos revoluciones ofrecen la oportunidad de una importante revolución industrial –comparable a la ocurrida hace 200 años, también esparcida mediante los desarrollos tecnológicos y

el libre comercio. En aquellos 200 años, el producto mundial creció más que en los 2000 anteriores. Ésta meta podría superarse en las próximas dos centurias si los habitantes del mundo obtienen plenos beneficios de las nuevas oportunidades.

3. Diferencias salariales

Las revoluciones gemelas han producido salarios más altos para los trabajadores y mejores ingresos para casi todas las clases sociales en los países subdesarrollados. El efecto ha sido un poco distinto en los países desarrollados. La fortalecida relación entre el trabajo de bajo costo y el capital ha elevado los salarios de los trabajadores de alta calificación y las ganancias sobre el capital físico, pero ha presionado a la baja a los salarios de los trabajadores de baja calificación. El resultado ha sido un notable ensanchamiento de las diferencias salariales entre los trabajadores de alta y los de baja calificación, tanto en los Estados Unidos como en otros países desarrollados.

Si el ensanchamiento de las diferencias salariales prosigue de manera descontrolada, hay riesgo de que resulte en un problema social de grandes proporciones en nuestro país. No estaremos dispuestos a ver un sector de nuestra población descender a un nivel de vida del Tercer Mundo, mientras que otro sector de nuestra población se vuelve cada vez más rico. Semejante estratificación

es una receta para el desastre social. La presión para evitarlo, mediante el proteccionismo y otras medidas semejantes, será irresistible.

4. Educación

Hasta ahora, nuestro sistema educativo ha incrementado la tendencia hacia la estratificación social. Y ello a pesar de que es la única fuerza visible con capacidad de mitigar esa tendencia. La inteligencia innata juega, sin lugar a dudas, un papel importante en determinar las oportunidades de cada individuo. Sin embargo, no es la única característica humana de importancia, como lo demuestran numerosos ejemplos. Lamentablemente, nuestro sistema educativo actual contribuye muy poco a que los individuos, cualquiera que sea su coeficiente intelectual, hagan el mejor uso de sus características. Y ello a pesar de ser el camino para revertir las tendencias hacia una mayor estratificación. Un sistema educativo de mejor calidad podría hacer más que cualquier otra cosa para reducir el daño que produciría a nuestra estabilidad social una amplia y permanente clase de gente muy pobre.

Existe un enorme espacio para la mejora de nuestro sistema educativo. Difícilmente exista otra actividad técnicamente más atrasada en los Estados Unidos. Enseñamos a los niños, esencialmente, de la misma forma en que lo hacíamos hace 200 años: un maestro frente a un grupo de niños, encerrados en un salón. La disponibilidad de computadoras ha cambiado la situación, pero

no de modo fundamental. Las computadoras adquiridas por las escuelas públicas no se emplean de manera creativa ni innovadora.

Creo que la única forma de hacer una mejora importante en nuestro sistema educativo es través de la privatización, hasta el punto en que una porción substancial de los servicios educativos sea suministrada por empresas privadas. No hay otra forma de debilitar o de destruir considerablemente el poder del establishment educacional –una precondición necesaria para mejorar radicalmente nuestro sistema educativo. Y sólo las empresas privadas de educación podrán introducir una competencia que obligue a las escuelas públicas a mejorar, con el fin de mantener su clientela.

Nadie puede predecir la dirección que tomará un verdadero sistema educativo de libre mercado. Por las experiencias en otras actividades, sabemos cuán creativas pueden ser las empresas privadas bajo un sistema de libre competencia, qué variedad de productos y servicios pueden ofrecer, cuán aptas se muestran para satisfacer a los clientes –es lo que necesitamos en las escuelas, hoy. Sabemos de qué manera la industria de telecomunicaciones se ha revolucionado mediante la apertura a la libre competencia; cómo el fax ha comenzado a socavar el monopolio del correo de primera clase; de qué forma UPS, Federal Express y muchas otras empresas privadas han transformado la entrega de paquetes y de correspondencia y, en un nivel estrictamente privado, cómo la competencia de autos japoneses ha transformado a la industria automotriz nacional.

La educación privada ala que asiste un 10% de los niños consiste de unas pocas escuelas de exclusivas que educan a un alto costo a una pequeña porción de la población, mientras que las escuelas parroquiales sin fines de lucro compiten con la educación pública, a bajos costos, gracias a la dedicación de sus maestros y a los subsidios de las instituciones que las patrocinan. Estas escuelas privadas proveen una mejor educación, para una pequeña porción de los niños, pero no están en condiciones de hacer cambios innovadores. Para ello, necesitamos la participación de un sistema de empresas privadas más amplio y vigoroso.

El problema es cómo llegar de aquí a allá. Los bonos escolares no son un fin en sí mismos; son los medios para una transición desde un sistema público a un sistema de mercado. El deterioro del sistema educativo y la estratificación creada por la nueva revolución industrial han hecho más urgente e importante la privatización del sistema de lo que era 40 años atrás.

Los bonos escolares pueden promover una rápida privatización sólo si son aptos para crear una gran demanda de colegios privados, lo suficiente para constituir un incentivo real para que los empresarios ingresen a esta industria. Para ello es necesario, en primer lugar, que el bono escolar sea universal, disponible para todos los que pueden enviar a sus hijos a escuelas públicas; y, en segundo lugar, que si el bono tiene un valor nominal inferior al costo por alumno de la educación pública, sea suficiente para cubrir el costo de una empresa educacional privada, con fines de lucro, que suministre una educación de alta calidad. Si esto se lograra, habría un número significativo de familias dispuestas a gastar algo más de sus ingresos para que sus hijos obtengan una educación de mayor calidad aun. Como sucede en todos los casos, el producto “de lujo” pronto se difunde, convirtiéndose en un producto básico.

Para implementar este modelo, es esencial que no se impongan condiciones para la aceptación de los bonos escolares que interfieran con la libertad de las empresas privadas de experimentar, explorar e innovar. Si el modelo se lleva a cabo, todos –excepto un reducido grupo de intereses particulares– ganarán: los padres, los estudiantes, los buenos docentes, los contribuyentes –para quienes bajará el costo del sistema educativo– y especialmente los residentes de las ciudades centrales, que tendrán una alternativa real a las miserables escuelas urbanas a las que tantos de sus hijos están hoy forzados a asistir.

Los empresarios están muy interesados en expandir la cantidad de potenciales empleados bien educados, y en conservar una sociedad libre con apertura comercial y mercados en expansión en todo el mundo. Ambos objetivos serían promovidos mediante un adecuado sistema de bonos escolares.

Por último, al igual que en las demás áreas en las que ha habido un amplio programa privatizador, la privatización de las escuelas producirá una nueva, activa y beneficiosa actividad, lo que creará oportunidades reales para mucha gente de talento que ahora se ve disuadida de ingresar en la profesión docente, debido al espantoso estado de muchas de nuestras escuelas.

Éste no es un asunto que le corresponde al Estado federal. La educación es, y debe seguir siendo, una responsabilidad principalmente de las comunidades locales. El apoyo a la libertad de escoger entre las escuelas ha crecido con rapidez y no podrá ser contenido por los intereses particulares de los sindicatos de docentes y de la burocracia educativa. Pienso que estamos al borde de un adelanto en un estado u otro que se propagará como un incendio por el resto del país en cuanto demuestre su eficacia.

Para lograr que la mayoría de la población apoye un sistema de bonos escolares, debemos estructurar nuestra propuesta de tal modo que: (1) sea tan simple y honesta que pueda ser comprendida por el votante; y que (2) garantice que la propuesta no incrementará la carga impositiva sino que reducirá el gasto público en educación. Un grupo de nosotros en California ha realizado una propuesta que reúne ambas condiciones. Las posibilidades reales de obtener suficiente respaldo a esta propuesta en 1996 son prometedoras.

Este ensayo fue publicado originalmente el 19 de septiembre de 1995 por el Washington Post y reproducido con permiso del autor y del Washington Post por el Cato Institute (Cato Institute Briefing Paper no. 23). Traducido al español por Pablo Jaraj.

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