Archive for the ‘Hillary Clinton’ Category

Ganó Obama. Eso ya lo sabe todo el mundo, y el que no lo sabe está psicótico o vive en un termo. Pero lo que demostró Obama es cómo cagarse en lo que la gente eligió, cómo cagarse en la opinión de más de 60 millones de personas.

Antes de ser honrado con el cargo de Presidente de los Estados Unidos, Obama tuvo que pasar por una interna feroz, donde tenía oponentes de peso, como Hillary Clinton, y dentro de lo malo que es el Partido Demócrata, la gente optó por Obama. La mayoría dijo que no esaba de acuerdo con Hillary, no la querían cerca del poder, no la querían remotamente cerca de la Casa Blanca y le dejaron en claro que sus sueños de monarquía en los Estados Unidos era posible solamente en países de cuarta como la Argentina.

Ah, no, pero Obama que está cagado en las patas porque se le nota que tiene miedo, considera llamar a Clinton para algún puesto, y entre ellos se barajó la Secretaría de Estado…

Barack, la gente dijo que no quería a Clinton, dales el gusto y mandála a trabajar una vez en su vida; tener a Hillary, adicta al poder, cerca es como tener a Judas siendo Cristo. Hillary Clinton es más peligrosa que cualquier terrorista, y las ganas que tiene de volver a la Casa Blanca con su marido no van a desaparecer por respeto a tu persona.

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Visto en: BlogBis

By Victor Davis Hanson

Barack Obama and John McCain are running neck and neck.


It would seem so. Republican President Bush still has less than a 30 percent approval rating. Headlines blare that unemployment and inflation are up — even if we aren’t, technically, in a recession. Gas is around $4 a gallon. Housing prices have nosedived. Sen. Ted Stevens, R-Alaska, has been indicted — another in a line of congressional Republicans caught in financial or sexual scandal.

Meanwhile, the GOP’s presumptive candidate, John McCain, is 71 years old. The Republican base thinks he’s lackluster and too liberal.

So, everyone is puzzled why the Democratic candidate isn’t at least 10 points ahead. It seems the more Americans get used to Barack Obama, the less they want him as president — and the more Democrats will soon regret not nominating Hillary Clinton.

First, Obama was billed as a post-racial healer. His half-African ancestry, exotic background and soothing rhetoric were supposed to have been novel and to have reassured the public he was no race-monger like Al Sharpton. On the other hand, his 20-year career in the cauldron of Chicago racial politics also guaranteed to his liberal base that he wasn’t just a moderate Colin Powell, either.

Yet within weeks of the first primary, the outraged Clintons were accusing Obama of playing «the race card» — and vice-versa. Blacks soon were voting heavily against Hillary Clinton. In turn, Hillary, the elite Ivy League progressive, turned into a blue-denim working gal — and won nearly all the final big-state Democratic primaries on the strength of working-class whites.

Americans also learned to their regret how exactly a Hawaiian-born Barack Obama — raised, in part, by his white grandparents and without African-American heritage — had managed to win credibility in what would become his legislative district in Chicago. That discovery of racial chauvinism wasn’t hard once his former associate, his pastor for over 20 years, the racist Rev. Jeremiah Wright, spewed his venom.

Obama himself didn’t help things as he taught the nation that his dutiful grandmother was at times a small-minded bigot — no different from a «typical white person.» And in an impromptu riff, Obama ridiculed small-town working-class Pennsylvanians’ supposed racial insularity.

The primary season ended with a narrow Obama victory — and a wounded, but supposedly wiser, Democratic candidate.

Not quite. Without evidence, he unwisely has claimed his opponents («they») will play the race card against poor him. In contrast, on the hot-button issue of racial reparations, he recently played to cheering minority audiences by cryptically suggesting that the government must «not just . . . offer words, but offer deeds.» He later clarified that he didn’t mean cash grants, but his initial words were awfully vague.

Second, many are beginning to notice how a Saint Obama talks down to them. We American yokels can’t speak French or Spanish. We eat too much. Our cars are too big, our houses either overheated or overcooled. And we don’t even put enough air in our car tires. In contrast, a lean, hip Obama promises to still the rising seas and cool down the planet, assuring adoring Germans that he is a citizen of the world.

Third, Obama knows that all doctrinaire liberals must tack rightward in the general election. But due to his inexperience, he’s doing it in far clumsier fashion than any triangulating candidate in memory. Do we know — does Obama even know? — what he really feels about drilling off our coasts, tapping the strategic petroleum reserve, NAFTA, faith-based initiatives, campaign financing, the FISA surveillance laws, town-hall debates with McCain, Iran, the surge, timetables for Iraq pullouts, gun control or capital punishment?

Fourth, Obama is proving as inept an extemporaneous speaker as he is gifted with the Teleprompter. Like most rookie senators, in news conferences and interviews, he stumbles and then makes serial gaffes — from the insignificant, like getting the number of states wrong, to the downright worrisome, such as calling for a shadow civilian aid bureaucracy to be funded like the Pentagon (which would mean $500 billion per annum).

If the polls are right, a public tired of Republicans is beginning to think an increasingly bothersome Obama would be no better — and maybe a lot worse. It is one thing to suggest to voters that they should shed their prejudices, eat less and be more cosmopolitan. But it is quite another when the sermonizer himself too easily evokes race, weekly changes his mind and often sounds like he doesn’t have a clue what he’s talking about.

In a tough year like this, Democrats could probably have defeated Republican John McCain with a flawed, but seasoned candidate like Hillary Clinton. But long-suffering liberals convinced their party to go with a messiah rather than a dependable nominee — and thereby they probably will get neither.

Victor Davis Hanson is a classicist and historian at the Hoover Institution, Stanford University, and author, most recently, of «A War Like No Other: How the Athenians and Spartans Fought the Peloponnesian War.» You can reach him by e-mailing author@victorhanson.com.

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Si hay dos palabras que están de moda en este tiempo, y no sólo en este submundo kakal, son progresismos y cambio; todos quieren venderse como progresistas, apelando a la ignorancia de la gente, haciéndola creer que el progresista quiere que el país progrese, cuando en realidad progresismos es un sinónimo de populismo, que hasta el más bruto sabe que es malo; si lo que se quiere es progreso, entonces el capitalismo, y el liberalismo, bien acompañados de un estado mínimo e impuestos bajos, son la única solución.
En el progresismo, socialismo, comunismo, estatismo, populismo y en el bolivarianismo, todas caras del mismo dado (son más de dos, no puede ser una moneda) el más importante es el Estado, que regula, subsidia, prohíbe, permite, pone impuestos, etc… además, desde que existe el comunismo y sus derivados, esto se ha cobrado más de 100.000.000 de vidas humanas, y si pensamos que el smo era un nacional socialismo, y la segunda guerra mundial es derivado de la locura del estado y del jefe del estado , entonces tenemos unos 120.000.000 de muertos gracias al súcubo de Marx y Engels.
En el resto del mundo, el que manda es el mercado, los precios se fijan según las leyes de oferta y demanda, y el Estado lo único que hace es resguardar a la individualidad sometiendo a la justicia a quienes la violan, sea robando propiedad privada, estafando, coimeando, etc; además, todo lo que sea seguido del adjetivo «social» es un sinónimo de lo anterior, así, «capitalismo social» no es más que una fantochada para engañar a algunos no tan despiertos, porque «capitalismo social» son dos conceptos tan conradictorios como «pelear por la paz», «politica productiva» o «inteligencia militar».
El problema con estas sociedades atrasadsa es que el capitalismo destruye a los parásitos que no sirven a la sociedad, mientras que el populismo y el resto nutre y se nutre de estos mismos sujetos improductivos, y mientras más de ellos existan, como en nuestro país, menos posibilidades tenemos de entrar a un sistema libre de verdad, donde los ciudadanos sigan la ley, y el estado no crea ser más poderoso que el mercado.
La otra palabrita de moda, un poco más ambigua y menos política o económica es «cambio», todos prometen cambiar algo si los eligen para alguna cosa, hasta los acólitos de un gobierno pasado que intentan continuarlo quieren «cambiarlo», o dicho en términos argentinos «profundizar el cambio»; el problema es que rara vez alguien dice cómo va a cambiar todo lo que a su juicio, y el de sus votantes, está mal.
Obama es un cambista, él quiere cambiar Washington porque no le gusta el Gobierno republicano, y lo encara mal; en lugar de proponer, se mueve con consignas vacías «yes we can» (yes you can, QUÉ?, en lugar de decir cómo, dice qué, y al populacho eso le gusta, y las victorias del Distrito de Columbia, Maryland y Virginia de ayer, dejándolo más cerca de la candidatura, lo prueban.
El discurso del senador por Illinois omite puntos importantes, y voy a tomar su postura frente a la guerra en Irak (que dista de ser guerra CON Irak) para explicar porqué preferimos a un Republicano en la Casa Blanca.
Es cierto que a diferencia de Hillary se opuso a la guerra desde el principio, pero en su populista medida de prometer el regreso de los soldados no piensa que de una guerra por ellos iniciada en territorio extranjero las posibilidades son volver muerto o ganar, y no rendirse y huir, porque eso alimentaría a los locos como Chávez y Amedouchebag en sus ataques contra el mundo libre.
Obama no piensa en la imagen internacional de los Estados Unidos de América que cayó por una guerra mal pensada, mal ejecutada, mal peleada y hasta mal parida, pero que de todos modos no es una guerra injusta, protegidos de gobiernos financiaron y planearon ataques contra objetivos y ciudadanos de los Estados Unidos, y entonces los Estados Unidos tenían el derecho a lidiar con ellos a su manera; dicho de otra forma, no empezaron el quilombo que se les fue de las manos.
El problema es que si Hillary ganan las primarias perdería con McCain, y McCain sería Presidente; pero si Barack gana, entonces le ganaría al aspirante republicano, y tendríamos el mundo en un escenario para nada bueno, ya que un amigo de los subsidios, estatismo y sindicatos estaría en la Casa Blanca y tendría opinión y algo de decisión sobre la caja más grande del planeta.
Pero volviendo a los «cambistas», los «cambistas» se oponen al conservador entendiéndolo como un perpetuador del status quo, a los capitalistas porque son enemigos del mercado tal cómo es, y de los liberales en la economía, a quienes asocian con los conservadores.
Si alguien le promete algo «social», y «cambio», vaya para el otro lado, solamente le promete más Estado, más impuestos y menos libertad.
Para lo único que sirve el cambio, es para cambiar el cambio que nos imponen.

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Pasó al fin. Se fue el tan ansiado súper martes, y pasaron muchas cosas en muchos estados, aunque lo más interesante son los resultados.



Para empezar, los estados «azules» son aquellos donde solamente los demócratas votaron, mientras que en los rojos hubo primarias republicanas; finalmente, en lo violeta celebraron elecciones ambos partidos, y echa esa aclaración, pasamos a los hechos.

Obama sigue con su candidatura racial, lo votan los negros, los hispanos y los blancos votan a Hillary, los asiáticos están divididos, así que donde más negros hay, más votos saca el muñeco Obama, el candidato más políticamente correcto de los últimos tiempos.

Entre los republicanos, McCain sigue arrasando, Romney no está demasiado lejos, y Huckabee sigue arañando algunos delegados que le dan un poco de aire, gracias a los temerosos de Dios, es decir, los evangelistas y religiosos que lo ven como al verdadero conservador; Ron Paul no existe más, su mejor logro fue un tercer lugar con 20%, así que debería pensar en empezar a hacer campaña para el 2012, nuestro libertario está fuera por más que nos pese, y por más que en su sitio afirme que su único objetivo es conseguir delegados para la convención republicana, para la que ya cuenta con 42 delegados.

Finalmente, en la Argentina todos quieren que gane Obama, es un triunfo de los Derechos Humanos según el INADI, pero al mundo lo que menos le conviene es que un intervencionista amigo de los sindicatos gobierne, así que para nuestro futuro comercial, Obama es lo peor, por más simpático que le caiga a alguien; Hillary es otro problema, más estado, más intervencionismo, pero a nuestra Presidente la ayudaría por tener algunas fotos con Billy Boy, así podría decir que volveríamos a la época de las relaciones entre Hillary y la Hillary devaluada.

Entre los republicanos practicamente McCain tiene la campaña ganada, solamente le faltan unos 500 delegados que debería conseguir sin mayores problemas, y el plan de John para este pedazo del mundo es «Free Market» y TLCs como ametralladora, pero TLC bilaterales, nada de ALCAs, ALBAs o bloques comerciales; el MerCoSur le importa un carajo y lo que quiere es comerciar con cada país, pero fuera de eso, de México para abajo no existe practicamente en su campaña, política que probablemente continúe si llega a la Oficina Oval.

Mientras tanto, acá seguimos creyendo que en aquel país una foto con el Presidente garantiza algo, pero en una democracia real manda el Congreso, y por más U$S 50.000 que los Kirchner paguen por la foto con Bill, y por más apoyo logístico femenino de Hillary, sin la aprobación del Congreso Demócrata Intervencionista, seguimos en el limbo, creyendo que en todos lados el Presidente es todopoderoso como acá y en nuestros más amigos países.

En resumidas cuentas es así: comercialmente, es decir en tema plata, lo mejor para la Argentina es un Republicano en la Casa Blanca, preferiblemente Romney por su pasado empresario, o Ron Paul por ser partidario del libertarianismo; McCain por sus Tratados y Free Market con la región no es la peor opción, pero tampoco nos conviene demasiado por su falta de interés en la zona; políticamente, para el matrimonio reinante, Hillary es el mejor plan. Obama y Mike Huckabee son lo peor para nosotros como país, y por favor, a eso hay que recordarlo, por más simpático, novedoso o lo que sea Obama, es la PEOR opción para la Argentina, y la mejor de todas ellas sigue siendo un REPUBLICANO.

Para ganar la nominación, los demócratas necesitan 2.025 delegados, mientras que los Republicanos deben llevarse 1.191 para pelear por la Casa Blanca, hasta ahora:

Hillary ganó 9 estados ayer, Obama se llevó otros 13, pero Hillary se llevó los más importantes, y actualmente la Senadora por Nueva York tiene 845 delegados, mientras que Barack cuenta con 765. La esposa de Bill tiene el 41.7% de los que necesita, pero Barack tiene el 37.7% de los que necesita, una diferencia mínima.


Por nuestro GOP, McCain ganó 9 estados, Romney 7 y Huckabee 5, pero en muchos los delegados no son proporcionales sino que el que gana se los lleva a todos, y ahora John McCain tiene 613 delegados, Mitt Romney 269 y Mike Huckabee 190.


Las primarias siguen, el Súpermartes se fue, y la Carrera a la Casa Blanca tiene cada vez menos autos.

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Este es un diálogo de Boston Legal sobre las elecciones en Estados Unidos, aunque en parte estamos de acuerdo con Denny Crane, Obama tampoco debe llegar a la Casa Blanca.

Alan Shore: Do you think you’re a racist Denny?

Denny Crane: Oh… nah, I… I don’t know. Do you think it’s racist to say a man sounds black?

Alan Shore: I think it’s more offensive to say, ‘street’ or ‘urban’, when the inference is you mean ‘black’.

Denny Crane: So, what do you say?

Alan Shore: Well, Barack Obama referred to the black sound as a black idiom, more like jazz and less like a set score.

Denny Crane: They let him get away with that?

Alan Shore: Evidently.

Denny Crane: I might vote for him, you know.

Alan Shore: Obama?

Denny Crane: “Anybody in America can grow up to be president!” That’s what I say. Except Hillary! She wins, I puke.

Alan Shore: Barack Obama.



Denny Crane: Ah. Handsome. Great photo-op. But I don’t know what he stands for. Be a perfect president. He speaks perfect white, as well as black. You never heard me say that.

Alan Shore: What about McCain?

Denny Crane: He speaks Bush now. Can’t win.

Alan Shore: Obama is against the war now, you know.

Denny Crane: So am I. [Alan is surprised] It’s boring. I’m ready for a new war. Time to blow up Iran. They got Sadam. Now we gotta get uh… Amina Douchebag. And that nut job in North Korea, they both gotta go. And not because they’re not white.

Alan Shore: Okay. Denny, does it bother you at all that America is so hated by the rest of the world these days?

Denny Crane: Well, of course it does, Alan. Just can’t please everybody. Better to just…

Alan Shore: Blow them up.

Denny Crane: Exactly. And not because they’re not white.

Alan Shore: No. ————

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Otro Estado definió a sus preferidos para las elecciones presidenciales de noviembre. Esta vez le tocó a Carolina del Sur, un estado interesante, donde por suerte para los que vemos de afuera, pasaron muchas cosas que pueden haber movido la elección en favor de Obama, el ganador demócrata.
Dentro del partido republicano, las elecciones se celebraron el 20 de enero, y con el 100% de los votos escrutados, el resultado, siempre desde CNN, es el siguiente:

McCain ———–  33% ——– 136.990

Huckabee ——— 30% ——– 123.109

Thompson ——– 16% ———  65.106

Romney ———- 15%  ——— 62.364

Paul ————— 4% ———- 15.228

Giuliani ———— 2% ———– 8.519

Esta tendencia confirma las suposiciones del New York Times, que muestra a McCain, uno de los más tranquilos y menos religiosos, en términos republicanos, como el ganador en este estado sureño, donde el fanatismo no ayuda mucho, probablemente por la historia de esclavitud en el Sur de Estados Unidos, y donde todavía hay recuerdos de cruces en llamas lo que puede haber restado algunos votos a algunos candidatos más apegados al Señor de los Cielos, amigo de todos los republicanos.
Finalmente, por el lado de los demócratas, el partido de los mil colores, los números no sorprenden a nadie en un estado con gran porcentaje de población negra, aunque el que se debe haber sorprendido es el propio John Edwards, oriundo de Carolina del Sur, que vio la forma en que su estado le daba la espalda para dividirse entre los candidatos más mediáticos de estas elecciones.
Barack Obama 55 % 292.529

Hillary Clinton 27% 139.990

John Edwards 18% 92.877

El fenómeno Obama, amigo de los pobres, desposeídos, minorías y demás no propone, basa su campaña en un montón de falacias y consignas vacías, como su grito de guerra «Yes we can», hablar del pasado y el futuro, proponer populismo y echarle la culpa de todo lo malo a la actual administración republicana; en su discurso de victoria volvió a exaltar el nacionalismo, que lejos está del patriotismo, y siguió caldeando los ánimos de las minorías, lo que puede volvérsele en contra más tarde.
Finalmente, Hillary no da pie con bola, por más que haya ganado unos estados y el NYT la haya elegido como la candidata más probable, en los estados donde abunda la población no-blanca no está teniendo suerte, sin mencionar que ni siquiera cuenta con el apoyo de su marido, que se duerme durante un homenaje al referente de la población negra, lo que le podría haber costado unos cuantos votos a su mujer, al hacer parecer que a la familia Clinton no le interesan las víctimas de hace cincuenta años, lo que se evidencia en el voto negro, que se repartió:

Barack Obama 80%

Hillary Clinton 17%

John Edwards 3%

Ahora se viene Florida, cubanos y venezolanos por doquier, y el estado donde Giuliani concentró fondos y esfuerzos, lo que podría terminar con sus aspiraciones si no se alza con un triunfo arrasador que lo provea de delegados para la final. Mientras todo esto pasa, no dejamos de esperar al súpermartes, que cada vez está más cerca.

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Qué semana. Pasaron las elecciones primarias en Nevada y ahora están terminando en South Carolina con las elecciones demócratas, elecciones que los republicanos celebraron la semana pasada, pero que vamos a dejar para otro análisis.

Los números en Nevada, según lo expuesto por CNN serían algo así:

Partido Republicano – Escrutado el 100%

Mitt Romney 51% 22.649

Ron Paul 14% 5.742

John McCain 13% 5.551

Mike Huckabee 8% 3.616

Fred Thompson 8% 3.521

Rudy Giuliani 4% 1.910

Por el otro lado, el de los green boys y enemigos de las libertades individuales, tenemos:

Partido Demócrata – Escrutado el 98%

Hillary Clinton 51% 5.355

Barack Obama 45% 4.773

John Edwards 4% 396

Uncommitted 0% 31

Kucinich 0% 5

Todo esto nos trae datos verdaderamente interesantes, primero, la abultadísima victoria de Romney por el lado de los Republicanos, y el ajustado triunfo de la Señora de Bill por el blue side, y cómo si bien entre los republicanos la carrera sigue teniendo cinco corredores, entre los demócratas parece más una lucha cuerpo a cuerpo que unas internas partidarias, ya que el intercambio de insultos entre los favoritos tapan las propuestas, y de paso molestan a John Edwards que durante los debates los mira preguntándose para qué ha sido invitado si ni siquiera lo tienen en cuenta para insultarlo.

La victoria en Nevada le sirvió a la Senadora Clinton para poder mostrarse humana, con un par de lágrimas frente a las cámaras que muchos analistas dicen que le ha ayudado con su imagen de chica dura y distante, aunque no tiene ese sex appeal del puppet de Oprah que lo hace el candidato del pueblo, y por lo tanto el más peligroso exponente del populismo american way.

Además de todo esto, no olvidemos que Obama contó con algo de ayuda judicial cuando un sindicato que lo apoya, el de los gastronómicos, consiguió que sus adeptos votaran en sus lugares de trabajo, beneficio que no consiguieron los maestros que no habían declarado a qué candidato apoyaban, por lo que si los jueces pierden su imparcialidad y empiezan a hacer política, Estados Unidos entra en una era negra.

Volviendo al partido que debería ganar las elecciones, Mitt Romney arrasó y se llevó con él a la sorpresa McCain y al libertario Ron Paul, de quien se esperaba un mejor resultado en el Estado del Pecado ya que no propone tantos controles que se esperarían del fanático religioso Huckabee o del mormón Romney, que de todos modos por fin está sacando algo de beneficios de las fortunas que ha invertido en esta campaña, tanto de aportes como de su bolsillo.

Finalmente, lo más llamativo de Nevada fue que las elecciones se comieron a Fred Thompson, uno de los duros contra la inmigración ilegal, quien después de numerosos fracasos decidió retirarse de la contienda, siguiendo así a Tancredo y a Duncan Hunter, por lo que empiezan a cumplirse los vaticinios sobre quienes serán los verdaderos candidatos por cada partido.

Lo que no deja de sorprender es la obstinación de Giuliani, héroe neoyorquino durante el 9/11, que a pesar de no hacer más que amontonar malos resultados sigue firme con su candidatura, por más que el New York Times aventure que los candidatos finales serán John McCain y Hillary Clinton.

Ahora, esperamos que termine el escrutinio en Carolina del Sur, un estado sumamente interesante para el análisis.

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Se le dio. Por fin Mitt Romney ganó una elección primaria en las carreras a la Casa Blanca. El candidato ex-gobernador de Massachusets se alzó con el 40% de los votos, contra el 30% del Senador por Arkansas, John McCain, que se había llevado las primarias de New Hampshire; por su part, el ganador de Iowa, Mike Huckabee, se llevó un nada despreciable 15%, que lo dejó en el tercer lugar, como último de los candidatos con algo de peso en estas elecciones.
El ex-alcalde de New York, Rudy Giuliani, optó por no hacer campaña en Michigan, dedicando fondos y esfuerzos a la Florida, por lo que su derrota en estas últimas elecciones no son una sorpresa, aunque ningún ciudadano de Michigan va a votar a Giuliani en Presidenciales si este cree que el Estado no es digno de su campaña, o es irrelevante.
Por su parte, McCain sigue en buena racha, un primer puesto y un segundo puesto en las dos últimas elecciones no son malas noticias, para el que muchos hispanos ven como el menos duro de los Republicanos con la inmigración ilegal, lo que podría ser una mala noticia a la hora de buscar votos de afiliados al GOP, que de por sí están en contra de las hordas de mexicanos que se creen con derecho a invadir los Estados Unidos.
Por el lado de los Azules, Hillary arrazó en Michigan, llegando a tener más del 60% de los votos, lo que es una buena noticia para los enemigos del Estado máximo, que es lo Obama promete en cada uno de sus vacíos discursos, casi todos en el corto tiempo televisados en el Canal que Oprah, su dueña, tiene pensado lanzar; la campaña empieza a tomar matices de argentinidad interesantes, ya que en Nevada, donde serán las próximas primarias, el Sindicato de Gastronómicos (muchos de ellos trabajadores de Casinos) que apoya a Obama, podrán votar en sus lugares de trabajo, mientras que los docentes, que no han tomado partido, no podrán hacerlo, lo que podría leerse como una clara ayuda judicial a la campaña de Barack.
Ron Paul, Giuliani, Edwards y Thompson, entre otros, parecen no tener esperanzas de llegar al tramo final de la carrera, aunque todavía falta ver qué pasa el Súpermartes, donde más de dos docenas de estados celebren elecciones, aunque si la tendencia se mantiene, entre los Republicanos la carrera va a definirse entre Romney-McCain, dejando a Huckabee y Giuliani en un segundo plano, y entre los Demócratas entre el muñeco de Oprah y la esposa de Bill, candidatos que como vemos, no tienen brillo propio, lo que los hace peligrosos a la hora de definir los destinos del mundo.

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Terminó el segundo asalto, que esta se vez se realizó en Nueva Hampshire (New Hampshire en realidad) y como habíamos dicho en el post anterior, estas elecciones no dejan de tirar sorpresas de todo tipo, complicándole la vida no sólo a los encuestadores, sino también a los analistas de la materia.
Entre los demócratas estuvo la mayor de las sorpresas, ya que la Cristina de América (Hillary Clinton) se impuso por un estrecho márgen al favorito del pueblo, el candidato Barack Obama. La esposa del ex presidente de los Estados Unidos se alzó con el 39% de los votos, contra el 37% de su rival, y lejos quedaron los otros candidatos, entre ellos John Edwards, que había acompañado a Kerry en su derrota a manos de Bush en 2004. Al parecer la Senadora logró recuperarse de la paliza en Iowa, y ahora se prepara para encarar el Supermártes (dónde más de dos docenas de estados celebran elecciones primarias) con un poco más de optimismo, aunque ya en esta fase de New Hampshire se veía el desgaste de los principales referentes demócratas, llegando incluso la voz de la Senadora Clinton a cortarse un par de veces.
En el otro extremo, en el Partido Republicano, pasó algo que no debería sorprender, y es que el ganador de Iowa, Mike Huckabee, no se alzara con el segundo triunfo de su carrera a la Casa Blanca; en este caso, el senador John McCain se impuso entre los republicanos con un amplio margen sobre Mitt Romney, ganando por lo menos seis delegados y Romney por lo menos tres, estando otros tres en disputa.
Según El Nuevo Herald:«Demostramos al pueblo de este país lo que es una verdadera recuperación», dijo McCain a The Associated Press en una entrevista, saboreando su victoria. «Ahora vamos a Michigan y Carolina del Sur y ganaremos la candidatura».El senador por Arizona se ganó las simpatías de los votantes independientes para derrotar a Romney.La economía y la guerra en Irak fueron los temas más destacados en estas primarias en ambos partidos, según entrevista efectuadas a boca de urna.»

El resultado fue especialmente amargo para Romney, que gastó millones de dólares de su propia fortuna con la esperanza de ganar en los consejos vecinales de Iowa y la primera de las elecciones primarias, para terminar segundo en ambas.

El ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, ganador en Iowa la semana pasada, quedó tercero entre los republicanos en Nueva Hampshire.

Entrevistas con votantes al salir de los comicios indicaban que Clinton ganaba entre los afiliados demócratas, en tanto su rival la aventajaba por un margen aún mayor entre los independientes.

De nuevo se juegan varios puntos en estas elecciones para elegir candidato a Presidente (algún día los Argentinos tendremos las nuestras), y una de ellas es que entre los demócratas (intervencionistas, gente que quiere impuestos a todo, amigos de los sindicatos y de Greenpeace) la gente se debate entre una monarquía interrumpida por cuatro años, o en un candidato políticamente correcto, que salvo el apoyo de Oprah no tiene otros papeles ni méritos para alzarse con la Presidencia, por lo que no sería descabellado pensar que no dentro de mucho apelará a la lástima contra el racismo de los años sesenta para robar algunos votos.

Por los republicanos, no solamente se ve que el discurso divino no sirve en muchos estados, situación que se evidencia con las derrotas de Huckabee y Romney, sino que parece que el electorado no está listo para, a nuestros ojos, el candidato con la mejor propuesta, la por lejos más liberal, que es Ron Paul, que apoya las libertades individuales, aboga por un estado mínimo y se opuso desde el primer día a los nuevos impuestos y a la Guerra en Irak, tema del que se habla cada vez menos, quizás, porque Estados Unidos empieza a ganar la guerra y eso a los medios verdes y de izquierda no les gusta tanto como los GI’s muertos.

Esperamos el tercer round, mientras nos preparamos para el Súpermartes, que esperamos mantenga las elecciones tan interesantes y cerradas como hasta ahora.

Los ganadores, Hillary Rodham Clinton y John McCain.


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Terminó el caucus de Iowa con un par de sorpresas por ambos bandos, para más info sobre las elecciones que pasaron, click en el link de La Nación:

1. Por el lado Republicano, Rudy Giulliani quedó sexto porque no hizo campaña en un estado fundamental. Un error que bien podría costarle la Presidencia, a un candidato que no representa al republicano conservador de iglesia, ya que se ha casado tres veces, y aunque eso no tiene nada de malo, podría jugarle en contra entre los más conservadores. Mitt Romney quedó tercero en el primer estado en elegir a los candidatos a Presidente, y eso fue una de las mayores sorpresas, porque muchas encuestas perfilaban como ganador al ex-Gobernador de Massachusets, especialmente por su currículum religioso.

2. Por el lado Demócrata, Obama ganó como muchos creíamos, aunque no por ser un buen candidato, sino porque contó con la caja y ratings de Oprah, lo que es una mala noticia que podría ser peor con el correr del tiempo; Oprah se arruinó de sus millones y ahora quiere hacer política desde las sombras (recuerden que fue elegida la mujer más influyente de los USA); la otra sorpresa nos la dio Cristina of America(Hillary Clinton), que quedó tercera, demasiado lejos, del candidato que emula a Chris Rock en una de sus películas, aunque aún es temprano y podría recuperarse, pero de todos modos eso no parece muy sencillo.

3. Volviendo al GOP, pero hablando del ganador, Mike Huckabee se alzó con las primarias, un candidato que muchos consideran una sorpresa por no haber figurado en el tope de las encuestas, aunque desde el CNN/YouTube debate ya se perfilaba como el único candidato que podría atraer al electorado verdaderamente consevador del Partido Republicano; por su parte, Romney y Giuliani, dos potenciales conservadores, no dejaron satisfechos a más de un oyente con sus respuestas sobre la inmigración ilegal, especialmente Romney que tenía trabajadores indocumentados en su vivienda, lo que en términos normales se denomina: HIPOCRESÍA, y eso no le gusta a un electorado adulto.

En resumen: La de Huckabee, en un estado religioso como Iowa, no es una sorpresa tan grande, especialmente porque a Huckabee no se le cae Dios de la boca, aunque a veces las soluciones a los problemas terrenales suelen estar más cerca de la tierra, aunque sería muy interesante saber más de sus ideas y hechos, porque hasta ahora, las mejores señales las ha dado el candidato Ron Paul, un claro conservador para los valores, liberal para la economía, que aboga por un estado mínimo, y aunque en Iowa se llevó el 10%, no es una mala señal. Por el otro lado, Obama no nos gusta ni nos gustará porque tiene dueña, y un Presidente con dueña no le sirve al mundo, especialmente cuando es el Presidente del país más influyente de la tierra. ¿La gran derrotada?, sin dudas Hillary, que demostró que la portación de apellido solamente sirve en el tercer mundo, aunque puede haberla desgastado que tanto la emparejaran con la actual Presidente Argentina (¿se acuerdan de la Hillary Argentina?) y que tan manchada por el caso Antonini, SKANSKA, etc. como está nuestra Hillary, es posible que algunas personas creyeran que la ex inquilina de la Casa Blanca haría cosas parecidas.

Para un análisis sobre Huckabee, recomiendo leer Huckabee se escapa a los moldes políticos tradicionales.

Ahora a esperar el segundo round, New Hampshire, de una campaña que no nos va a dejar sin sorpresas, y que parece estar cada vez más interesante.

Los Ganadores de las Primarias: Mike Huckabee y Barack Obama.


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