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Archive for the ‘Impunidad’ Category

Escrito por: José Saba

Hace unos meses atrás, a unas cuadras de mi casa sucedió algo que ya es moneda corriente en nuestros tiempos, pero no es normal. No me quiero meter en la discusión filosófica de que se considera normal o no, por lo tanto voy a tomar el término común. No es común que una niña sea asesinada, en medio de una discusión de la cual era totalmente ajena, si fuese partícipe tampoco sería común, tanto ella como su familia. Para todo aquel que ignore el hecho el mismo ocurrió el día 3 de Febrero (era Domingo) entre las calles Las Heras y Alsina, en la Ciudad de Río Cuarto aproximadamente a la una y treinta de la madrugada. El nombre de la pequeña era Florencia. Ahora bien, muchos pueden pensar, sí no es común que ocurra éstos tipos de episodios pero en nuestros tiempos tampoco es extraño. Me parece que en un breve análisis de nuestra sociedad se puede sintetizar las causas de éste hecho.

Más allá del análisis jurídico, quiero llamar a la reflexión. Es una creencia arraigada en mí (y como puedo escuchar en otras personas) que la inseguridad se ha adueñado de nuestros barrios. Encima quien más se encuentra desprotegido es el ciudadano común, porque los delincuentes gracias al sistema legal o a la corrupción de todo el sistema entran y salen de las cárceles. Esto genera cada vez más resentimiento en el ciudadano, generalmente aquellos que se encuentran en la franja de la clase media y que en definitiva es la fuerza trabajadora del país, porque la persona de clase alta apenas siente de vez en cuando lo que es la impunidad ya que cuenta con los recursos necesarios para protegerse, como abogados u otras salidas que el dinero puede adquirir y las personas de clase baja se ven protegidas por el Estado ya sea económicamente, por ejemplo al proveerles de casas de primera calidad a las cuales una persona de clase media le sería imposible llegar ya que el sistema justamente no lo protege (quien desee pruebas fácticas dirigirse al barrio de los relocalizados en la calle Maipú al 3000 en Río Cuarto) o judicialmente con ése sistema legal al que hacía referencia antes. Con esto no quiero decir que esté en desacuerdo con que el Estado provea de beneficios a una determinada franja de la sociedad, pero a lo que voy es que en todo caso debería colaborar con la clase que genera mayor cantidad de ingresos (descartando obviamente a los propietarios de campo los cuales se han visto beneficiados por el contexto mundial y la trepada del crecimiento del precio de los granos, lo cual ha generado que desde un punto de vista económico ya no pertenezcan a la clase media) la cual es la clase trabajadora. Quizás en éste punto peque de utópico, porque mi lógica me dice que si una persona trabaja y gana lo que cree es lo que le corresponde, por un lado no sólo será más eficiente, sino que tendrá un nivel de vida más alto. Los ingresos serían más altos, lo cual generaría una mayor propensión al consumo (y no al ahorro, siempre y cuando obtengamos equilibrio económico), las arcas del Estado será mayor sin necesidad de llevar las retenciones al campo al 44 %. Por lo tanto vemos que la solución debe venir desde la base, y no se debe acudir a soluciones dirigidas a ganar elecciones. Y por último, al generar mayor cantidad de empleos, ya que las inversiones estarán dirigidas a generar un mayor PBI, las clases bajas podrían pagarse su casa, y de a poco borraríamos la eterna idiosincrasia de la “viveza criolla”, lo cual debe ir acompañado de una seria educación basada lamentablemente en cosas que no son tan palpables como valores y el respeto a determinadas normas de conducta. Digo lamentablemente, no porque me parezcan inútiles, sino por la dificultad que reviste transmitir una IDEA a otra persona que está educada de una determinada manera.

Y sin embargo, otra clase que he estado obviando pero ya voy a mencionar, es tan miope que no se da cuenta que la clase media es el motor de la sociedad, y ésa es la clase política. La cual para sorpresa de muchos provienen principalmente de la clase media; lo que es paradójico ya que no se observa un cambio de una u otra parte. Por lo tanto esta situación es insostenible y no se observa un cambio ni al corto o al largo plazo, producto de la injusticia social, económica y política la cual se ve expuesta. Entonces, este contexto me lleva a otra pregunta, ¿Qué va a ocurrir el día que la clase media se harte de ésta situación? ¿Qué ocurrirá el día que la clase media se canse de estar bajo el yugo de incompetentes y corruptos? Encima recalco nuevamente que le paga indirectamente y directamente con impuestos a la clase pobre los beneficios que recibe. Quizás lo utópico de la propuesta es la búsqueda de eficiencia, pero si otros lo han podido alcanzar, ¿por qué no nosotros? La respuesta se encuentra en lo que respecta a lo cultural y a la idiosincrasia propia de nuestra sociedad, donde se premia a aquel que más gana haciendo menos, o sea a la clase política y a una de las cargas más grandes que tiene el Estado argentino como es el empleado público, quizás una de las mayores vergüenzas que tengamos. En ellos se sintetiza ineficiencia, irresponsabilidad, desmotivación y “viveza criolla” al por mayor, por favor que desesperanza. Y allí unos a otros se pasan las culpas, o fruto del aparato burocrático a uno lo envían de un lado a otro para realizar un simple trámite; lo mismo pasa a la hora de señalar a un culpable ante una situación tan infortunada como Florencia.

Otro punto a tener en cuenta es cómo se invierte el fondo público, por ejemplo, escuchaba hace unos días a una persona que hoy es cuestionada en nuestra provincia y ésa es Luis Juez. Pero decía algo muy sensato, y es que la provincia no necesita urgentemente un tren bala, sino caminos secundarios o mejoras en los que tenemos; así vemos que la inversión está destinada a satisfacer las necesidades de ciertos lobbies y se olvida de la gente. Tampoco voy a ser tan inocente y no creer que las declaraciones de Juez aparecieron en un momento oportuno, en pos de lograr sus intereses propios (los cuales son recordarle a la gente lo que sucedió en las elecciones del año pasado).

A la hora de hallar un responsable caemos en lo mismo de siempre, todos y nadie son culpables. El sistema jurídico es culpable porque quien efectuó el disparo tenía antecedentes penales, la clase política (y toda la clase política, sí generalizo porque en muy raras situaciones se escuchan voces de autocrítica) no es capaz de generar condiciones para el desarrollo económico general, los ciudadanos por no hacernos oír (ya que solo 500 personas marcharon en repudio de lo sucedido). Ahora si nos tocan el bolsillo todos salimos a la calle a protestar, lo cual me parece bien, porque de ésa manera vemos que la sociedad argentina tiene sangre y desea reaccionar ante tanta ineficiencia.

Por último deseo realizar una propuesta, porque criticar es sencillo, pero proponer no tanto. Para paliar ésta situación, haciendo referencia específicamente al tema de la seguridad, hay que hacer un cambio radical desde la base. Me parece que subir las penas no es la solución, hacer cumplir las que tenemos y están tipificadas en el Código Penal si. Esto se logra con una reestructuración de las instituciones como la Policía y las cárceles, que son caldo de cultivo para que la persona en realidad delinca aún más. Es un tema delicado, no se tiene una receta mágica para realizar ésta reestructuración, y es un tema que debe abordarse desde una perspectiva tanto política, social y judicial.

Política, porque debe curarse una de las grandes enfermedades de la Argentina, que es la corrupción. Y que de una vez por todas se acaben los Kirchner, Duhalde, D´Elia, etc, etc. Aquí no hay un problema de distribución, por que directamente no existe. Y a eso hay que sumarle que las “inversiones” son dirigidas a obtener solo mas votos manteniendo una gran franja de la sociedad siendo desocupados rentados. Quizás ése sea uno de los puntos más cuestionados por la gente, pero no se lo ataca de manera directa, la verdad, no entiendo.

Social, porque debemos caer en la cuenta de una vez por todas que no podemos perjudicarnos unos con otros. Nuestro discurso debe sonar, por lo menos cohesionado, porque mientras más fraccionados estemos peores serán las consecuencias, es lo que desea el gobierno, enfrentarnos a unos con otros, para que ellos aparezcan como indispensables.

Por último, lo que hace referencia a lo judicial me parece que mi opinión ha sido expuesta a lo largo del escrito. Pero lo importante aquí es no olvidar que una pequeña niña fue asesinada, en lo que hasta hace unos años era una tranquila ciudad, y mi intención fue llamar ala reflexión en varios aspectos, más allá que se cuelen opiniones personales.

En cuanto al campo (tema en boga en la actualidad), recomiendo que no veamos todo negro o blanco, obviamente que el gobierno es ineficiente, corrupto, hasta estúpido; pero tampoco protejamos a determinados productores (me refiero al gran productor, ya que el pequeño es quién sufre ésta quita injusta de dinero fruto de su trabajo, y a aquel que se ha manifestado de manera totalmente incorrecta ante conciudadanos).

No los aburro más. He leído por allí que muchos piensan distinto, me parece bárbaro, ya que en las diferencias podemos formar un pensamiento más sólido y argumentado.

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