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Archive for the ‘Liberalismo’ Category

Más de uno va a enojarse y espero que pase, si se enojan están vivos y eso es lo que menos han demostrado.

Para empezar, reconozcámoslo, los liberales somos diez locos en el país. La gente que se opone al estatismo en todas sus versiones es escasa.

Como si eso no fuera suficiente, estamos peleados entre nosotros, que si sos ancap, o clásico, o minarquista o púrpura con pintitas amarillas.

¿A qué lleva eso?

A que en vez de ser diez locos, sean tres grupos de tres locos. Si esos tres grupos no pueden acordar en cuestiones básicas para formar un grupo de diez un poco más fuerte, están jodidos, además de demostrar a todo futuro votante un fanatismo digno de hordas.

No hace falta ser comunista para ser fanático, hay liberales fanáticos, radicales fanáticos, peronistas fanáticos… y la cualidad común de todo fanático es una incapacidad absoluta para razonar, el fanatismo lo nubla.

Así que o nos ponemos de acuerdo en tres cosas bien básicas y nos matamos en privado por las mil diferencias, o nos seguimos matando en público mientras los estatistas nos siguen esquilmando.

Para acordar hay que ceder, es cierto, pero ceder no es sinónimo de debilidad, la debilidad está en el fanatismo por más que muchos crean otra cosa. Hay cuestiones que no se negocian, eso está claro, pero teniendo eso en claro se puede discutir todo el resto. Es preferible ceder un poco a perder todo.

Además, está claro que para ser liberal, socialista, o incluso comunista hay que leer un poco, hay que tener una base teórica sobre lo que se defiende. El que se pone solamente un rótulo, sea el que sea, para levantarse una minita (o un vaguito) o para ver si le da algo de sentido a su existencia, no sirve. Para defender las ideas hay que estar convencido de la validez de ellas.

Está mezclado, a lo mejor no es tan claro como lo tengo en la cabeza, pero es lo que pienso que necesitan los liberales nacionales.

¿Lo mejor de todo esto?, que la decisión es solamente nuestra.

Liberalismo Clásico

Minarquismo

Anarcocapitalismo

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Hace rato que vengo dándole vueltas a esto. Escucho gente que quiere impuestos bajos, que le respeten las libertades más básicas, que el Estado lo deje vender y comprar al precio que quiere… y me digo “Bien, otro que entendió qué es lo básico del liberalismo”

Pero no, todos se definen a sí mismos progresistas de Carrió, De Narváes o Solá porque tienen miedo al liberalismo real. Ha sido tan grandiosa la campaña de desprestigio de los últimos 10 años que reconocerse Liberal está cerca de la lepra social.

El menemismo no fue liberal, decir que Menem fue liberal porque privatizó unas empresas es como decir que el Kirchnerismo es de izquierda porque tiene bandas organizadas y sube los impuestos astronómicamente. Son grupos que toman medidas de tinte liberal o de izquierda, pero que en su seno no tienen la más mínima ideología.

Por el contrario, para ser de izquierda no basta con querer lo mínimo indispensable que es vivir libre, hace falta un proceso mucho más largo que empieza en el Primario, sigue con fuerzas en el Secundario y tiene su mayor fuerza en la Universidad Pública, verdaderos centros de adoctrinamiento.

El Liberalismo es prácticamente un estado natural, el querer ser libre es parte integral del ser humano, mientras que ser esclavo de un grupúsculo corrupto que se pinta de la ideología de moda entre sus vecinos es algo tan aparatoso y artificial que son necesarios, como mínimo, 15 años de adoctrinamiento a la edad donde más vulnerable es el ser humano.

Es más, me animo a afirmar que la gran mayoría de la población es liberal y no lo sabe.

¿Algo más, algo menos?, por ahora son ideas sueltas, pero pretendo ampliar la idea con el tiempo.

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Este es un monólogo brillante de “La Rebelión de Atlas”, que explica porqué estamos cómo estamos, viviendo en falacias y mentiras.

            “Se ha preguntado cual es el origen del dinero? El dinero es solo un instrumento de intercambio que no puede existir a menos que existan bienes y personas capaces de producirlos. Es la forma material del principio según el cual quienes deseen tratar con otros deben hacerlo mediante transacciones, entregando valor por valor. No es un instrumento de los pordioseros, que exigen llorando el producto del trabajo ajeno, ni de los saqueadores que lo arrebatan por la fuerza; el dinero se hace sólo posible gracias a quienes producen. ¿Es eso lo considera malvado?

            Cuando se acepta dinero en pago del esfuerzo propio, se hace con la condición de que luego uno lo podrá cambiar por el producto del esfuerzo ajeno. No son los pordioseros ni los saqueadores los que dan valor al dinero. Ni un océano de lágrimas, ni todos los cañones de la Tierra, podrán transformar los pedazos de papel que lleva en su billetera, en el pan que necesitará mañana para sobrevivir. Esos papeles, que en realidad deberían ser oro, son un pacto de honor; su tenencia da derecho a la energía de la gente que produce. Su billetera es la declaración de su convicción de que, en algún lugar del mundo, hay personas que no quebrantarán ese principio moral que es la raíz del dinero. ¿Eso es lo que considera malvado?

            ¿Alguna vez se ha preocupado por investigar las raíces de la producción? Observe un generador eléctrico y atrévase a pensar que ha sido creado por la fuerza bruta de seres carentes de inteligencia; intente cultivar una semilla de trigo sin los conocimientos transmitidos por quienes lo hicieron anteriormente; o trate de obtener alimento tan solo con movimientos físicos, y se dará cuenta de que la mente humana es la raíz de todos los bienes producidos y de toda la riqueza que alguna vez haya existido sobre la Tierra.

            Sin embargo, hay personas que aseguran que el dinero lo consiguen los fuertes a expensas de los débiles. ¿Pero a qué fuerza se refiere? No es la fuerza de las armas ni de los músculos, ya que la riqueza es el producto de la capacidad del hombre para pensar. Entonces, ¿el dinero lo obtiene quien inventa un motor a expensas de quienes no lo inventaron? ¿Lo obtiene el inteligente a expensas del idiota? ¿El capaz a expensas del incompetente? ¿El ambicioso a expensas del holgazán? El dinero debe hacerse, antes de que pueda ser saqueado, y es hecho a través del esfuerzo de las personas honradas, en la medida de la capacidad de cada una; y el honrado es aquel que comprende que no puede consumir más de lo que ha producido.

            Comerciar utilizando dinero es el código de los hombres de buenas intenciones, porque el dinero se basa en el axioma de que cada uno es dueño de su mente y de su esfuerzo. El dinero no otorga ningún poder para prescribir el valor de un esfuerzo, más allá de la elección voluntaria de quien desea ofrecer el suyo a cambio.

            El dinero le permite obtener por sus bienes y su trabajo lo que vale para los que lo compran, pero no más que eso. El dinero sólo permite tratos que se hacen en beneficio mutuo, según el libre juicio de ambas partes.

            El dinero exige el reconocimiento de que se debe trabajar en beneficio, y no en perjuicio, propio; para ganar, y no para perder. El dinero reconoce que el hombre no es una bestia de carga nacida para transportar el fardo de su propia miseria, que debe ofrecer valores y no agravios, que el lazo común entre los seres no es un intercambio de sufrimientos, sino de bienes. El dinero exige vender, pero no debilidad a cambio de estupidez, sino talento a cambio de razón; exige comprar, no lo peor sino lo mejor que pueda conseguir. Y cuando las personas viven basadas en el intercambio, poniendo como árbitro decisivo a la razón en lugar de la fuerza, lo que triunfa es el mejor producto, el trabajo más perfecto, el hombre de mejor juicio y mayor idoneidad. El grado de productividad de cada uno es también el de su recompensa. Éste esel código de existencia, cuya herramienta y símbolo es el dinero. ¿Es esto lo que considera malvado?

            El dinero es sólo un instrumento que lo llevará adonde quiera, pero no lo reemplazará como conductor; le dará los medios para la satisfacción de sus deseos, pero no le proveerá dichos deseos.

            El dinero es el azote de quienes intentan revertir la ley de causalidad; de quienes buscan reemplazar la mente apoderándose de los productos de la mente.

            El dinero no comprará la felicidad para quien no sepa qué desea; no le dará un código de valores a quien haya rehusado adoptarlo, ni proporcionará un propósito a quien haya eludido la elección.

            El dinero no brindará inteligencia al estúpido, ni coraje al cobarde, ni respeto al incompetente. Quien intenta comprar el cerebro de sus superiores, reemplazando con su dinero su mayor capacidad de juicio, termina convirtiéndose en víctima de sus inferiores. Los hombres inteligentes lo abandonarán, pero los embaucadores y los farsantes irán en manadas hacia él, atraídos por una ley que él desconoce: la de que nadie puede ser menos que su dinero. ¿Es éste el motivo por el que considera malvado al dinero?

            Sólo quien no la necesita está capacitado para heredar riqueza, o sea aquel que de todos modos haría su propia fortuna sin que importe su punto de partida. Si un heredero está a la altura de su dinero, el dinero le sirve; de lo contrario, lo destruye. Pero cuando usted y quienes comparten sus ideas observan a alguien así, dicen que el dinero lo ha corrompido. ¿Es verdad?¿O ha sido él quien ha corrompido al dinero? No envidie a un heredero inútil, pues su riqueza no es suya. No le habría ido mejor en caso de obtenerla. No tiene sentido considerar que esa riqueza debería haberse distribuido entre usted y los otros, pues cargar al mundo con cincuenta parásitos en vez de uno no reviviría la virtud muerta de esa fortuna. El dinero es un poder viviente que si es despojado de su raíz, muere; por eso no le servirá a una mente que no esté a su altura. ¿Es éste el motivo por el que se lo considera malvado?

            El dinero es su medio de supervivencia. El veredicto que pronuncia sobre su fuente de supervivencia es el mismo que pronuncia sobre su vida. Si la fuente es corrupta, está condenando su propia existencia. ¿Ha conseguido el dinero por medio del fraude? ¿Siendo alcahuete de los vicios o de la estupidez humana? ¿Sirviendo a los imbéciles con la esperanza de conseguir más de lo que su capacidad merece? ¿Degradando sus ideales? ¿Realizando una tarea que desprecia para vendérselas a quienes aborrece? En tal caso, su dinero no le proporcionará ni un momento de auténtica felicidad, pues todo lo que compre no será un elogio hacia su persona, sino un reproche; no un triunfo, sino un constante recordatorio de la vergüenza. Entonces gritará que el dinero es malo. ¿Malo porque no sustituye al respeto que se debe a sí mismo? ¿Malo porque no deja disfrutar de su corrupción? ¿Es ésta la causa del odio hacia el dinero?

            El dinero será un efecto del que las personas somos causa. Es producto de la virtud, pero no lo hará virtuoso ni lo redimirá de sus vicios. El dinero no le dará lo que no se merezca, ni material ni espiritualmente. ¿Es ésa la razón por la que se lo aborrece?

            ¿O acaso sostiene que el amor al dinero es el origen de todos los males? Amar una cosa es conocerla y respetar su naturaleza; por lo tanto, amar al dinero es conocer y respetar el hecho de que representa lo mejor de cada uno, que es la llave maestra para intercambiar su esfuerzo por el mejor esfuerzo de los demás. La persona que vendería su alma por unos centavos es la que proclama a gritos su odio hacia el dinero; y hay que reconocer que tiene motivos para odiarlo. Pero los amantes del dinero están dispuestos a trabajar por él, y saben que están en condiciones de merecerlo. Quien maldice el dinero, lo ha obtenido de manera deshonrosa, pero quien lo respeta, se lo ha ganado honestamente.

            Huya de quien le diga que el dinero es malvado, pues esa frase es la señal que anuncia la presencia de un saqueador. En tanto los hombres vivamos en sociedad y necesitemos medios para tratar unos con otros, el único sustituto, en caso de abandonar el dinero, serían las armas.

            El dinero exige las más elevadas virtudes para conseguirlo o conservarlo. Quienes carecen de valentía, de orgullo o de autoestima, los que no tienen sentido moral de su derecho al dinero y no están dispuestos a defenderlo como si se tratara de su propia vida, esos que parecen pedir perdón por ser ricos, no lo serán por mucho tiempo, pues son un cebo natural para las bandas de saqueadores, que desde hace siglos se agazapan bajo las rocas y salen en cuanto huelen a alguien que ruega ser perdonado por ser rico, y se apresuran a aliviarlo de su culpa, de su dinero y de su vida, tal como lo merece.

            Entonces verán aparecer los hombres de doble moral: los que se basan en la fuerza, y sin embargo, dependen de quienes viven del comercio para darle valor a su dinero robado. Son los que quieren ser virtuosos gratuitamente, aquellos que en una sociedad moral son los criminales de quienes la ley debería proteger a los demás. Pero cuando una sociedad establece la existencia de criminales por derecho y de saqueadores legales, es decir de personas que utilizan la fuerza para apoderarse de la riqueza de víctimas desarmadas, entonces el dinero se convierte en vengador de su creador.

            Esos ladrones se sienten seguros al robar a indefensos, luego de haber sancionado una ley para desarmarlos, pero su botín se convierte en un imán para otros saqueadores que también se lo arrebatan de la misma forma como ellos lo hicieron. Entonces el éxito irá, no la más competente en la producción, sino al capaz de la más despiadada brutalidad y crueldad. Cuando la fuerza se convierte en norma, el asesino vence al carterista, y la sociedad desaparece entre ruinas y cadáveres.

            ¿Quieren saber si ese día se acerca? Observe al dinero, pues es el barómetro de las virtudes de una sociedad. Cuando vea que el comercio se hace, no por consentimientos de las partes, sino por coerción; cuando adviertan que para producir, necesitan obtener autorización de quienes no producen nada; cuando comprueben que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciban que muchos se hacen ricos por el soborno y por las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no los protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en auto sacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.

            El dinero es un medio tan noble que no compite con las armas, ni pacta con la brutalidad. Nunca permitirá sobrevivir a un país basado parcialmente en la propiedad y parcialmente en el robo. Siempre que aparezcan elementos destructores entre los humanos, comienzan destruyendo al dinero, porque éste es la protección del hombre y la base de su existencia moral. Los destructores se apoderan del oro, y entregan a cambio un montón de papel impreso. De esta forma, destruyen todas las normas objetivas del valor y dejan al hombre en las garras de un juez arbitrario. El oro era un valor objetivo, un equivalente a riqueza producida. El papel es una hipoteca sobre riqueza que no existe, respaldada por un arma apuntada al pecho de quienes se espera ha de producirla.

            El papel es un cheque librado por saqueadores legales sobre una cuenta ajena: sobre la virtud de las víctimas. Espere al día en que ese papel sea rechazado con la leyenda “sin fondos”.

            Cuando se haya convertido a la maldad en medio de supervivencia, no espere que los hombres sigan siendo buenos, no espere que conserven la moral y pierdan la vida convertidos en forraje de los inmorales, no espere que produzcan cuando la producción sea castigada y el robo recompensado. Entonces, no deberá preguntar “¿Quien está destruyendo al mundo? Porque será usted mismo el que lo estará haciendo.

            Se encuentra entre los mayores logros de la civilización más productiva y se pregunta porqué todo se derrumba, mientras maldice la fuente que le da la vida: el dinero. Ve al dinero como lo han hecho sus antepasados salvajes. En la historia de la humanidad, el dinero ha sido siempre botín de saqueadores, de un tipo o de otro, cuyos nombres fueron cambiando, pero cuyos métodos fueron siempre los mismos: apoderarse del dinero por la fuerza y mantener cautivos a los productores, degradándolos, difamándolos y despojándolos de su honor. Esa frase acerca de la maldad del dinero, que expresa con meticulosa imprudencia, viene de la época en que la riqueza era producida por el trabajo de los esclavos, esclavos que repetían los movimientos inventados con anterioridad por la mente de alguien y que siguieron ejecutándose sin mejora alguna durante siglos. Mientras la producción fue gobernada por la fuerza y la riqueza se consiguió por usurpación, había poco para conquistar. Sin embargo, a lo largo de los siglos demiseria y de hambre, las personas exaltaron a los saqueadores como aristócratas de la espada, como aristócratas desde la cuna, y más tarde, como aristócratas de la burocracia, despreciando a los productores, como esclavos, comerciantes, vendedores o industriales.

            Para gloria de la humanidad, existió por primera y única vez en la historia un país del dinero y no es posible dar un mayor tributo a los Estados Unidos de América, porque eso significa un país donde reinan la razón, la justicia, la libertad, la producción y el progreso. Por primera vez, la mente y el dinero de los hombres quedaron libres, dejó de existir la fortuna como botín de conquista y, en lugar de guerreros y esclavos, surgió el verdadero productor de riqueza, el gran trabajador convertido en el tipo más elevado de ser humano: el auto suficiente, el industrial estadounidense.

            Si se pide que dé algún nombre a la distinción de la cual los estadounidenses pueden estar orgullosos, elegiría porque contiene a todas las demás, la de haber sido el pueblo que acuñó la expresión “ hacer dinero” Ninguna otra lengua o nación había utilizado semejante fórmula, porque los hombres siempre consideraron a la riqueza como una cantidad estática que sólo podía ser arrebatada, mendigada, heredada, distribuida, saqueada o obtenida como favor. Los estadounidenses fueron los primeros o mejor dichos los únicos que comprendieron que la riqueza debe ser creada. La frase hacer dinero contiene la esencia de la moralidad humana.

            Sin embargo, debido a esas palabras, los estadounidenses fueron denunciados por las culturas podridas de estos continentes de ladrones. Ahora, el credo de los saqueadores los ha llevado a pensar que los más dignos industriales son motivo de vergüenza, que su prosperidad es motivo de culpa, que los industriales más eminentes son unos canallas, que sus magníficas fábricas producto de su trabajo honrado son el fruto del trabajo de esclavos movidos por el látigo, como los que construyeron las pirámides de Egipto. El depravado que se lamenta de no ver la diferencia en su propia piel como ocurrirá a la larga.

            Hasta que descubra que el dinero es la raíz de todo lo bueno, seguirá encaminándose hacia su propia destrucción. Cuando el dinero deje de ser la herramienta mediante la cual los hombres se relacionan entre sí, los hombres mismos se convertirán en herramientas de otros hombres. Sangre, látigos, armas; o dólares. Debe elegir. No hay otra opción.”

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Si hay dos palabras que están de moda en este tiempo, y no sólo en este submundo kakal, son progresismos y cambio; todos quieren venderse como progresistas, apelando a la ignorancia de la gente, haciéndola creer que el progresista quiere que el país progrese, cuando en realidad progresismos es un sinónimo de populismo, que hasta el más bruto sabe que es malo; si lo que se quiere es progreso, entonces el capitalismo, y el liberalismo, bien acompañados de un estado mínimo e impuestos bajos, son la única solución.
En el progresismo, socialismo, comunismo, estatismo, populismo y en el bolivarianismo, todas caras del mismo dado (son más de dos, no puede ser una moneda) el más importante es el Estado, que regula, subsidia, prohíbe, permite, pone impuestos, etc… además, desde que existe el comunismo y sus derivados, esto se ha cobrado más de 100.000.000 de vidas humanas, y si pensamos que el smo era un nacional socialismo, y la segunda guerra mundial es derivado de la locura del estado y del jefe del estado , entonces tenemos unos 120.000.000 de muertos gracias al súcubo de Marx y Engels.
En el resto del mundo, el que manda es el mercado, los precios se fijan según las leyes de oferta y demanda, y el Estado lo único que hace es resguardar a la individualidad sometiendo a la justicia a quienes la violan, sea robando propiedad privada, estafando, coimeando, etc; además, todo lo que sea seguido del adjetivo “social” es un sinónimo de lo anterior, así, “capitalismo social” no es más que una fantochada para engañar a algunos no tan despiertos, porque “capitalismo social” son dos conceptos tan conradictorios como “pelear por la paz”, “politica productiva” o “inteligencia militar”.
El problema con estas sociedades atrasadsa es que el capitalismo destruye a los parásitos que no sirven a la sociedad, mientras que el populismo y el resto nutre y se nutre de estos mismos sujetos improductivos, y mientras más de ellos existan, como en nuestro país, menos posibilidades tenemos de entrar a un sistema libre de verdad, donde los ciudadanos sigan la ley, y el estado no crea ser más poderoso que el mercado.
La otra palabrita de moda, un poco más ambigua y menos política o económica es “cambio”, todos prometen cambiar algo si los eligen para alguna cosa, hasta los acólitos de un gobierno pasado que intentan continuarlo quieren “cambiarlo”, o dicho en términos argentinos “profundizar el cambio”; el problema es que rara vez alguien dice cómo va a cambiar todo lo que a su juicio, y el de sus votantes, está mal.
Obama es un cambista, él quiere cambiar Washington porque no le gusta el Gobierno republicano, y lo encara mal; en lugar de proponer, se mueve con consignas vacías “yes we can” (yes you can, QUÉ?, en lugar de decir cómo, dice qué, y al populacho eso le gusta, y las victorias del Distrito de Columbia, Maryland y Virginia de ayer, dejándolo más cerca de la candidatura, lo prueban.
El discurso del senador por Illinois omite puntos importantes, y voy a tomar su postura frente a la guerra en Irak (que dista de ser guerra CON Irak) para explicar porqué preferimos a un Republicano en la Casa Blanca.
Es cierto que a diferencia de Hillary se opuso a la guerra desde el principio, pero en su populista medida de prometer el regreso de los soldados no piensa que de una guerra por ellos iniciada en territorio extranjero las posibilidades son volver muerto o ganar, y no rendirse y huir, porque eso alimentaría a los locos como Chávez y Amedouchebag en sus ataques contra el mundo libre.
Obama no piensa en la imagen internacional de los Estados Unidos de América que cayó por una guerra mal pensada, mal ejecutada, mal peleada y hasta mal parida, pero que de todos modos no es una guerra injusta, protegidos de gobiernos financiaron y planearon ataques contra objetivos y ciudadanos de los Estados Unidos, y entonces los Estados Unidos tenían el derecho a lidiar con ellos a su manera; dicho de otra forma, no empezaron el quilombo que se les fue de las manos.
El problema es que si Hillary ganan las primarias perdería con McCain, y McCain sería Presidente; pero si Barack gana, entonces le ganaría al aspirante republicano, y tendríamos el mundo en un escenario para nada bueno, ya que un amigo de los subsidios, estatismo y sindicatos estaría en la Casa Blanca y tendría opinión y algo de decisión sobre la caja más grande del planeta.
Pero volviendo a los “cambistas”, los “cambistas” se oponen al conservador entendiéndolo como un perpetuador del status quo, a los capitalistas porque son enemigos del mercado tal cómo es, y de los liberales en la economía, a quienes asocian con los conservadores.
Si alguien le promete algo “social”, y “cambio”, vaya para el otro lado, solamente le promete más Estado, más impuestos y menos libertad.
Para lo único que sirve el cambio, es para cambiar el cambio que nos imponen.

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Leyendo La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand, llegué a un punto en el libro en que una situación ficticia comienza a parecerse demasiado a una situación real en la Argentina, y antes de avanzar en la lectura (quiero seguir, pero parciales me lo impiden), me surgió una duda que quizás alguien más versado que yo en este libro podría responderme.

¿Quién es el Wesley Mouch Argentino?

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Para tener en cuenta a la hora de votar, lecciones grandes, de grandes mentes, en pocas palabras:

Friedrich Von Hayek:

“…nada ha destruido más nuestras garantías constitucionales de libertad individual que el intento de alcanzar el espejismo de la justicia social.”

“El poder que un multimillonario tiene sobre mí es muchísimo menor que el del más insignificante funcionario…”

“…si por democracia se entiende dar vía libre a la ilimitada voluntad de la mayoría, en modo alguno estoy dispuesto a llamarme demócrata.”

Jean-Francois Revel

“No quieras cambiar las ideas de alguien razonando, si este ha llegado a esas ideas sin razonamiento”.

“Si concebimos la libertad de manera abstracta e irrealista terminamos concibiendo de manera abstracta e irrealista la violencia”.

“El club con más socios del mundo es el de los enemigos de los genocidios pasados. Sólo tiene el mismo número de miembros el club de los amigos de los genocidios en curso.”

Ayn Rand

“Cuando vean que para producir necesitan obtener la aprobación de quienes no producen nada; cuando vean que el dinero fluye a quienes comercian no en bienes sino en favores; cuando vean que los hombres se hacen más ricos a través de la estafa que del trabajo, y sus leyes no lo protegen de ellos, pero los protegen a ellos de ustedes; cuando vean que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en un sacrificio personal; sabrán que su sociedad está condenada” 

“La menor minoría que existe es el individuo, aquellos que no defienden los derechos individuales no pueden declararse defensores de las minorías”.

“Los derechos individuales no están sujetos al voto público; una mayoría no tiene derecho a votar la derogación de los derechos de una minoría. La función política de los derechos es precisamente la de proteger a la minoría de la opresión de la mayoría (y la menor minoría en la Tierra es el individuo).”

“No puede existir una cosa, legal o moral, que esté prohibida al individuo y permitida a la muchedumbre.”

“Si los trabajadores luchan por mayores sueldos, se claman como ‘beneficios sociales’, si los empresarios luchan por mayores beneficios, esto es condenado como ‘avaricia egoista’.”

Miguel de Cervantes

“La libertad, querido Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos. Con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad se puede y debe aventurar la vida”.

Winston Churchill

“El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria”

“La democracia es el peor de los sistemas políticos, si exceptuamos todos los demás”

“Ningún sistema socialista puede ser establecido sin una policía política”

Robert A. Heinlein

“La raza humana se divide políticamente entre aquellos que quieren que la gente esté controlada y los que no.”

David Horowitz

“He creído en la izquierda por el bien que prometía; he aprendido a juzgarla por el daño que ha hecho.”

Federico Jiménez Losantos

“…El tiempo en que la libertad demostró que frente al totalitarismo sólo cabe la lucha y que en esa lucha misma está el germen del triunfo.

“Una libertad que no crece está condenada a menguar.”

James Mill

“Lo que no funciona en la práctica no es válido en la teoría.”

Ludwig von Mises

“El anticapitalismo sobrevive a base de ordeñar la vaca capitalista.”

“El gobierno no puede hacer al hombre rico, pero puede empobrecerlo.

“Los gobiernos nunca son liberales por inclinación. Los gobiernos no se hacen liberales sino cuando a ello les fuerzan los ciudadanos.”

“Los marxistas no están dispuestos a reconocer que también los nazis son socialistas.”

“Los monopolios no surgen por una tendencia innata del mercado, sino por la intromisión del Estado en contra del mercado libre.”

Ronald Reagan

“La diferencia que hay entre una democracia y una democracia popular es la misma que existe entre una camisa y una camisa de fuerza.”

“Un comunista es alguien que ha leido a Marx. Un anticomunista es alguien que ha entendido a Marx.”

“La visión gubernamental de la economía se resume en unas cortas frases: si se mueve, póngale un impuesto. Si se sigue moviendo, regúlelo; y si no se mueve más, subsídielo.”

Pedro Schwartz

“No me importa la desigualdad, porque no soy envidioso. Me importa la pobreza.”

Fred Reed

“El marxismo es un desastre probado. Y los marxistas lo saben. La historia elemental no es ningún secreto.”

John Stuart Mill

“El único propósito que justifica el uso de la fuerza sobre algún miembro de la comunidad civilizada es para evitar el daño a otros. Su propio bien, físico o moral, no es suficiente justificación.”

Margaret Thatcher

“Los regímenes comunistas no fueron una infortunada aberración, una desviación histórica del ideal socialista. Son la expresión mayor, libre de presiones democráticas y electorales, de lo que el socialismo realmente es. En pocas palabras, el estado lo es todo y el individuo no es nada.”

“Nadie se acordaría del buen samaritano si, junto con las buenas intenciones, no hubiera tenido dinero.”

“Ninguna nación occidental tiene que construir un muro a su alrededor para mantener a su pueblo dentro de ella.”

“Los comunistas se opusieron a la Unión Europea hasta que se dieron cuenta que era la manera de introducir el socialismo por la puerta de atrás.”

Earl Zabin

“El libre mercado no nos ofrece privilegios, favores, subvenciones, exenciones, monopolios… por eso es tan impopular.”

Abraham Lincoln

“Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otro sin su consentimiento”.

Edmund Burke

“Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.”

“El pueblo no renuncia nunca a sus libertades sino bajo el engaño de una ilusión.”

“Hay un límite en que la tolerancia deja de ser virtud.”

Benjamin Franklin

“La Constitución sólo nos da el derecho a buscar la felicidad. Usted tiene que alcanzarla por sí mismo.”

John Locke

“…los gobiernos existen para proteger los legítimos derechos a la vida, la libertad y la propiedad…”

Alexis de Tocqueville

“La mayor preocupación de un gobierno debería ser acostumbrar poco a poco a los pueblos a prescindir de él.”

El “Vivi” desde Vizcaya

“La incultura es la madre de la estupidez y la abuela de los nacionalismos”

Henri Lacordaire

“La libertad no es posible más que en aquellos países donde el derecho predomina sobre las pasiones”

Inmanuel Kant

“La libertad es aquella facultad que aumenta la utilidad de todas las demás facultades”

Learned Hand

“El espíritu de la Libertad es aquel que duda que se halle en posesión de la verdad”

Oliver Cromwell

“Os exorto, por la sangre de Cristo, a que admitáis la eventualidad de que pudierais estar equivocados”

Citas Extraídas de “Liberales contra Totalitarios”

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Alberto Fernández nos despertó hoy lunes con una frase que ni siquiera mi prima de cinco años, que ve que le compran menos caramelos que antes, le cree; lo que el señor Jefe del Gabinete dijo fue…

 “En la Argentina no existe inflación”

Y como es propio de todo buen gobierno progre, pasó a descargarse contra los medios, ya que según uno de los tantos Fernandez que pululan en el gobierno, “Descubren que la papa sube y entonces todos hablan de la papa, pero que la papa sube no quiere decir que hay un aumento generalizado de precios”, porque según el caballero, que la papa suba no significa que TODO lo demás suba, claro que al señor le encanta sazonar sus papas fritas con tapados y botas, que por empezar la primavera, están bajando de precio.

De paso, Fernández dijo que en “la Argentina no hay control de precios, sino que hay acuerdos de precios con grandes comercializadoras y fábricas”. Pero no perdió el tiempo para aclarar que “en el tema inflacionario, uno debe estar atento”.

Como si todo esto no fuera suficiente chiste como para arrancarle una sonrisa de lunes al gato Garfield, el personaje salió a defender los índices del INDEK para la Victoria, que no se los cree ni siquiera Moreno, que es el que los dibuja, y siguió pegándole a los medios.

Este es el Kambio que se Viene en Oktubre. Vote Kristina, para que también se lleven el kambio.

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