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Archive for the ‘Populismo’ Category

Thalía sacó a bailar a Obama

Durante un evento realizado en la Casa Blanca, la cantante danzó con el presidente de los Estados Unidos al ritmo de su canción Amor a la mexicana; mirá el video

"Señor presidente, con todo respeto, ¿baila conmigo?", le preguntó Thalía a Barack Obama mientras entonaba la canción "Amor a la mexicana" durante un evento realizado en la Casa Blanca.

Con el visto bueno de Michelle Obama, el presidente de los Estados Unidos se paró, fue hasta donde estaba la cantante y danzó unos pasos al ritmo de la canción mientras el público presente aplaudía.

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Thalía sacó a bailar a Obama, y a Michelle no le causó ninguna gracia

Durante la gala en la que se celebraba la contribución de la cultura latina en los Estados Unidos, la cantante Thalía se animó a sacar a bailar al presidente Barack Obama.

"Señor Presidente. Con todo el respeto que se merece, ¿bailaría conmigo?", preguntó Thalía. Obama no pudo negarse, a pesar de estar sentado junto a su esposa Michelle y sus hijas Sasha y Malia.

Mientras entonaba su conocido tema "Amor a la mexicana", la cantante tomó de la mano al mandatario estadounidense y lo hizo bailar un poco.

Obama volvió muy rápido a su mesa para buscar la mirada cómplice de su mujer, quien nunca le respondió y siguió aplaudiendo, con los ojos puestos en la sensual cantante mexicana. Molesta Michelle trató de disimular aunque sabe que su marido es fanático de la mexicana.

La fiesta, que se realizó en la Casa Blanca, fue la culminación del Mes de la Herencia Hispana, donde estuvieron como invitados: Marc Anthony, José Feliciano, Gloria Estefan, Thalía y el grupo Los Lobos, entre otros. Los conductores del evento fueron: Eva Longoria, Jimmy Smits y George Lopez.

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Desocupación record, socialismo instalado, sindicatos todopoderosos, destrucción sistemática del país más importante de la tierra, y los infelices fascinados por el negro y Thalia.

Pero no importa, los malos son la FOX que no festejan a la oscura majestad. Negro ridículo, casado con una negra ridícula, ambos adictos al poder y a sus personas…

Thomas Jefferson debe estar retorciéndose en la tumba.

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No soporto a Carrió, no la aguanta, la veo peligrosa, al borde de la psicossis, con una ambición personal desmesurada, muy distinta al papel que hace como que representa.

Carrió es la mejor embajadora del kirchnerismo, si Kirchner gana en junio/octubre va a ser porque esta desquiciada se ha encargado de destruir todos los intentos de la oposición por unirse, sea porque algunos rankean mejor que ella o porque ella es mejor que todos y no acepta a Macri, Solá ni a nadie que le haga sombra.

Ahora Carrió pretende que la oposición no se presente a las elecciones, que ella sea la única fuerza electora anti-K y así poder cumplir su delirio de ser Presidentísima. Pero su plan no es abarcar a toda la oposición bajo su ala, su plan es que los que no están de acuerdo con su kirchnerismo correcto desaparezcan, una postura bastante poco democrática.

Hoy Carrió es más funcional al kirchnerismo que Kirchner, cuidado con la gorda.

P.S.: Kirchnerismo Correcto: Entiéndase por esto a la doctrina de presentarse como amante del estado saqueador y todopoderoso representado por una sola persona, pero en la que no hay DeVidos, Jaimes ni corrupción desbocada.

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Había armado todo para ver Boca Jrs, – Argentinos Jrs. el miércoles a las 15:00, pero la perra tiene que ir a un discurso ante multitudes arriadas a La Plata a la noche, así que Estudiantes – San Martín (T) pasó para las 15:00 y a Boca lo mandaron a las 19:30, no sea cosa que algún barrabrava de Estudiantes no pueda llegar a escuchar a esta reverenda mal nacida.

Ahora jode en el fútbol, ¿hay ALGO en lo que no rompa las pelotas?

Cito porque me gustó la frase: “Me hicieron enojar, y recién es lunes.”

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Lo único rescatable de todos los actos de la tilinga esta que se cree que nos gobierna es que desde hace un tiempo, cada vez que abre la jeta, además de notársele el botox y la ignorancia, el FpV pierde soldados de a uno… por supuesto que es preferible que empiecen a desaparecer de a montones, pero de a uno en uno no está tan mal…

También podría hacerse un análisis más místico… la Plaza de Mayo matando a la patria arrendada, la ciudad donde nos declaramos libres cobrándose algunos parásitos del Estado también… es una lástima que sean soldados rasos y no Generales de este ejército montoprogreizquierdocorrupto, pero tarde o temprano cuando vean que ir es un riesgo de muerte, van a empezar a desertar de los actos…

Por supuesto, ahora van a venir a decirme que soy un facho de derecha porque les deseo la muerte a todos estos parásitos, pero si Perón dice que al enemigo hay que matarlo es para ponerlo en una canción pedorra.. así que váyanse a cagar los que crean que este estado y este estado de situación es la solución.

Además, ya se nota que hasta se chorean la guita de los actos, porque encima se les caen las tribunas pobre y trístemente armadas y esto les cuestaburros arrendados, ya ir a un acto de la loquita esta es casi un acto kamikaze, y probablemente para el año que viene no haya más de quinientas personas asustadas, amenazadas y dispersas, lejos de las farolas y más lejos todavía de las tribunas.

Una cosa es segura más allá de toda duda razonable: si estos tipos hubieran estado trabajando, o al menos en sus casas en lugar de alquilados para un acto de mierda, hoy estarían vivos.

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¿Cómo lo ves?, me espetan, con zozobra, las heterogéneas voces que conforman mi paisaje argentino. Y me invitan a una reflexión serena, quizá con la esperanza de que mi condición de extranjera aporte una mirada singular. Lo cierto es que percibo lo contrario. Mi inevitable extranjería incomoda mi sentido crítico, atenazado por el pudor de meterme en casa ajena, y el lógico respeto al amable país que me acoge.

Sin embargo, por su importancia geoestratégica y por el liderazgo que tiene el país en el pensamiento global, lo que ocurre en la Argentina , ocurre en el mundo, y reflexionar sobre ello forma parte de la agenda de todo analista. Así ha sido con los artículos internacionales sobre los acontecimientos argentinos. El común denominador de todos ellos obliga a una doble conclusión: la Argentina es importante; y lo que ha ocurrido, ha preocupado mucho.

Para muestra, dos botones significativos. El editorial del diario El País, que subtitulaba: ‘El final de la huelga deja un inquietante poso sobre el estilo político de la Presidenta’, y el artículo de The Wall Street Journal: ‘Los Kirchner controlan el Poder Judicial, el Congreso, el Banco Central, la policía y el gasto en las provincias. La única avenida que quedó libre para expresar disconformidad es la desobediencia civil, y ese camino también se estaría cerrando’.

Por supuesto, estos artículos y otros muchos que han salpicado los periódicos de todo el mundo, con notable y sorprendente unanimidad, pueden ser tipificados de obras de ‘enemigos del pueblo’, especialmente por aquellos que creen que el pueblo es de su posesión.

Pero lo cierto es que el ruido argentino ha traspasado fronteras, ha ocupado reflexiones y ha preocupado conciencias. Por mucho que mi admirado amigo Marcos Aguinis hablara del mito de Casandra, que gritaba sus verdades y la tomaban por loca, lo cierto es que puede estar tranquilo. O aún más intranquilo: no sólo Casandra grita que la Argentina no va bien. Acepto, pues, la invitación de mis amigos y aporto mi mirada particular, quizá con la intención de patear aún más el tablero de las ideas. Por supuesto, no analizaré lo concreto, diseccionado estos días por notables periodistas argentinos. A ustedes corresponde la lupa cercana.

Pero con la lupa lejana, la realidad política argentina adolece de algunos males, cuya derivada parece una carrera enloquecida, cuesta abajo‘¡Es la economía, estúpido!’, gritó James Carville, asesor de la exitosa campaña de Bill Clinton en 1992, a un desconcertado Bush padre. Y en la Argentina de estos tiempos habrá que gritar, con furor gaucho: ‘¡Es la democracia!, señorías’. Dejemos el ‘estúpido’ para otros estilos.

Sí. Es la democracia. Más allá de las contingencias de la huelga del campo e incluso más allá de la torpe actuación de la dirigencia de la Casa Rosada , que no demostró vocación de bombera, sino de pirómana, los síntomas de la Argentina actual suman un conjunto de indicadores altamente tóxicos para la salud democrática de un país. Por supuesto, no pongo en cuestión la democracia argentina; pero me atrevo a decir que no goza de buena salud.

Hace años, en un congreso sobre terrorismo, en París, utilicé el concepto de ‘democracia herida’, justamente para reflexionar sobre los retos que la libertad afronta ante las tentaciones autoritarias. Dichas tentaciones no derivan de líderes dictatoriales, sino, a menudo, de cancillerías democráticas que, sin embargo, recortan sensiblemente las exigencias que la libertad impone al poder público. Y de ese recorte se alimenta el huevo de la serpiente, en su letargo en democracia.

Veamos dichas tentaciones, en el contexto argentino. La primera tentación es un clásico muy eficaz del populismo: el control de la información pública y el desprecio a la prensa libre. La democracia consolida la prensa como uno de sus pilares, y una presidencia que no respete esa independencia, o que ningunee a los periodistas situándolos bajo sospecha, pervierte la naturaleza misma de la democracia. En este sentido, no deja de ser preocupante la actitud de la presidenta Cristina Fernández , mucho más favorable a hablar ante las masas que ante un periodista. ¿Sabrá la Presidenta que ese estilo, el de hablar directamente al pueblo, sin la incómoda cortapisa de la prensa, es propio de países como China, Cuba y, en su momento, la Unión Soviética ?

De la tentación de convertir el periodismo en un ejercicio sospechoso cuelga la segunda tentación, la de la confusión entre la nación, la institución y la persona, en una derivada mesiánica propia de los salvadores de patrias. Quiero pensar que la presidenta argentina no tiene esa vocación, pero algunas de sus alocuciones públicas, bien pertrechada por coros de aduladores que se sitúan estratégicamente en los mítines, contienen mensajes claramente mesiánicos. Desde el clásico ‘yo soy el pueblo’ hasta la denuncia de una especie de complot universal contra el país cada vez que un grupo opositor hace lo que tiene que hacer en democracia: oponerse libremente.

En su ‘La anulación del disenso’, que publicó en LA NACION , Carlos Pagni radiografió perfectamente ese fenómeno. Fenómeno que también es un clásico autoritario y que ha tenido su expresión más inquietante en la contundente huelga agropecuaria de estos días. El mecanismo es tan simple como eficaz y letal: el Gobierno propone medidas que lesionan a un sector social, el sector social protesta, el Gobierno se transmuta en la esencia de la Nación ; ergo, el sector social se transforma en enemigo de la Nación , y así lo que era una protesta ciudadana acaba siendo una traición al país.

No respetar las dinámicas ciudadanas de protesta, el activismo de la sociedad civil y la lógica opositora de los partidos y confundir a un funcionario público -¿qué es, al fin y al cabo, un presidente?- con la institución nacional es tanto como transformar la política en una religión y las acciones políticas en dogmas de fe. A partir de ahí, los inquisidores de la fe -o de la revolución, tanto monta- se convierten en la mano derecha de los gobiernos. Luis D Elía, por poner el ejemplo más reciente… y más desagradable, es exactamente eso, un guardián de la fe, y como todos ellos a lo largo de la historia no tiene problemas con la violencia.

Mentado el personaje, él es el paradigma de la tercera tentación del populismo: la creación de un poder opaco dentro del poder, generalmente formado por tipos sin demasiados escrúpulos, que conforman un cuerpo ajeno, pero muy visible, que toma decisiones, presiona, controla y a veces, como se ha visto en la Plaza de Mayo, hasta apalea.

Como decía Alfredo Leuco, una auténtica Guardia de Corps al estilo mussoliniano. En este punto no puedo evitar la mención del delirante monólogo que D Elía hizo en el programa de Fernando Peña, donde vomitó su odio y su amenazador verbo con la frialdad que da la impunidad. ¿Puede la presidenta Cristina pasearse por las calles de París, bien emboinada, pidiendo la libertad de Ingrid Betancourt y, al mismo tiempo, mostrarse flanqueada por la izquierda más reaccionaria de América latina, auténtica defensora de las barbaridades de la guerrilla colombiana? Más aún: un país tan importante como la Argentina ¿puede permitirse que un lacayo del Gobierno amenace a las clases económicas y construya un discurso de enfrentamiento propio de las ideas totalitarias?

Que personajes de la inmoralidad de los D Elía, capaces de viajar a Irán y reírse de las víctimas de la AMIA en su propia cara, o brindar por los atentados del 11-S, o considerar héroes a un grupo de terroristas que narcotrafican, secuestran y matan, que esos personajes sean los asesores áulicos de una presidenta democrática sólo puede señalar una cosa: que la herida de la democracia argentina es muy profunda.

El listado de tentaciones del poder, en su afán por estrechar los límites de la libertad, es aún más amplio: presión sobre las clases medias, demonización de los sectores económicos, desmovilizació n de las entidades no controladas, uso indiscriminado de la calle, control del ámbito judicial, desprestigio del policial, uso perverso de la memoria histórica, con fines revanchistas, y, en definitiva, la creación de una cultura del miedo. ‘El problema era el miedo’, dijo Pepe Eliaschev en Perfil , y remató Joaquín Morales Solá: lo que ha ocurrido ‘es un gesto de debilidad’. Sin duda.Pero lo cierto es que la Argentina vive, hoy por hoy, en una dualidad demoníaca. Está en el mejor de los momentos, la preside una mujer fuerte y decidida y su sociedad vuelve a tener el dinamismo de las mejores épocas. A la vez, la contamina el odio de la historia, las prácticas autoritarias del poder y la violentación de la calle. La peor realidad en el mejor momento. En esa situación, que no se equivoque la Presidenta cuando, viéndose rodeada por la masa, se cree fuerte. Lo dijo Ibsen en su Enemigo del pueblo: ‘El hombre más fuerte del mundo es el que está más solo’. La claque, el griterío, la adulación y la violencia sólo les dan razón a los lerdos. Lo malo es que pueden imponer la sinrazón a los sensatos.

Este artículo fue escrito por Pilar Rahola

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Leyendo La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand, llegué a un punto en el libro en que una situación ficticia comienza a parecerse demasiado a una situación real en la Argentina, y antes de avanzar en la lectura (quiero seguir, pero parciales me lo impiden), me surgió una duda que quizás alguien más versado que yo en este libro podría responderme.

¿Quién es el Wesley Mouch Argentino?

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Quien haya leído Freud sabe que el viejito padre del Psicoanálisis postuló en uno de sus tantos escritos que el hombre, en pos de alcanzar seguridad, es que decide renunciar a parte de su libertad, sometiéndose a las leyes del grupo (al que podemos decirle Estado).

Algo menos conocido que este texto, es la personalidad del señor de los habanos, ya que no solamente odiaba y corría a los detractores, sino que gran parte de su teoría la usa para explicar porqué es la única que sirve, y, en pocas palabras, porque todos menos él son estúpidos. Freud no era un tipo sencillo, era un cabrón que llegó a crear algo muy parecido a una secta “El Círculo de Viena”, donde se discutían las cosas que él y sólo él aceptaban, cualquier diferencia con él, se consideraba un ataque y rápidamente corría del lugar al detractor; así es como hombres como Adler, Jung, Ferencsi u otros psicoanalistas entusiastas de los primeros días se vieron obligados a abandonar el barco.

La Argentina, junto con Francia, es famosa por ser uno de los países donde el psicoanálisis más vigencia aún tiene, incluso cuando psicofármacos o terapias eficientes y rápidas lo desterraron del primer mundo, primer mundo científico también, como es el caso de Inglaterra o Estados Unidos, donde los libros de Freud y sus seguidores juntan polvo en los anaqueles de filosofía francesa.

Como vemos, en su predilección por esta ciencia casi moribunda, la Argentina se perpetúa en la idea de que el Estado poderoso es necesario para reducir la angustia de los ciudadanos, y conociendo esta debilidad, es que sus gobernantes se aprovechan de la manía interpretadora de sueños y realidades (nadie como el gobierno para saber mejor que nosotros qué nos pasa y qué necesitamos).

Ahora, alguien dirá que porqué Francia, donde el Psicoanálisis es tan fuerte no es un reducto tercermundista como la Argentina, o porqué Inglaterra, madre de la escuela inglesa del Psicoanálisis, no navega en un mar populista, y la respuesta, además de en los herederos de Freud, puede estar en los vecinos. Inglaterra y Francia son parte de la Unión Europea, Mercado libre en serio, donde a pesar de algunas diferencias, a veces bastante grandes como Irak o la Constitución Común, todos intentan tirar para el mismo lado, que es hacia delante.

Argentina está perdida al lado de Bolivia, estatismo populista en su más patético estado; Chile, ejemplo de modernización, pero por caprichos medio estúpidos jamás se verá a Chile como un modelo; Uruguay, también más competitivo que nosotros, pero que por culpa de un par de piqueteros medio pelotudos ha prácticamente cortado las relaciones con nosotros; Brasil, que ha madurado, mira hacia otro lado, y sabe que pasar mucho tiempo con Argentina es malo, y finalmente, el amigo de todos, Venezuela, que no se cansa de exportar la revolución estatizante anti individuo patrocinada por Cuba, y que tanto gusta a aquellos que no quieren hacerse cargo de sus vidas, y que quieren que el estado les diga para dónde mirar y a quién venerar.

Como sabemos, son muchas las razones por las que la Argentina está enquistada en este estado setentista anti-noventista imposibilitado de avanzar debido a su estancamiento en el pasado, y este ha sido un muy acotado análisis desde otra perspectiva; los psicólogos de casi todas las universidades salen formados en esta línea, y además aprenden a despreciar el pensamiento ajeno, al mejor estilo ERP/Montoneros que intentaban crear un sistema anti democrático totalitario marxista, los psicoanalistas intentan justificar el estatismo grosero.

No es mi intención atacar al psicoanálisis como teoría, pero sí es mi intención atacar a los psicoanalistas que revisten de teoría de la personalidad su ideología anti mundo libre, que necesita de un padre todo poderoso, y creo que es necesario aclarar esto.

No sea estúpido, elija bien su terapia, una que lo haga dueño de su vida, no una que haga a su analista dueño de ella y su bolsillo.

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Encontré este magnífico texto en ArgenLibre, uno de los pocos que todavía se animan a ir en contra del régimen conyugal que nos va a llevar al abismo. Leer con atención:

Decálogo del populismo de Enrique Krauze
1) El populismo exalta al líder carismático.

No hay populismo sin la figura del hombre providencial que resolverá, de una buena vez y para siempre, los problemas del pueblo. “La entrega al carisma del profeta, del caudillo en la guerra o del gran demagogo”, recuerda Max Weber, “no ocurre porque lo mande la costumbre o la norma legal, sino porque los hombres creen en él. Y él mismo, si no es un mezquino advenedizo efímero y presuntuoso, ‘vive para su obra’. Pero es a su persona y a sus cualidades a las que se entrega el discipulado, el séquito, el partido”.

2) El populista no sólo usa y abusa de la palabra: se apodera de ella.
La palabra es el vehículo específico de su carisma. El populista se siente el intérprete supremo de la verdad general y también la agencia de noticias del pueblo. Habla con el público de manera constante, atiza sus pasiones, “alumbra el camino”, y hace todo ello sin limitaciones ni intermediarios. Weber apunta que el caudillaje político surge primero en los Estado-ciudad del Mediterráneo en la figura del “demagogo”. Aristóteles (Política, V) sostiene que la demagogia es la causa principal de “las revoluciones en las democracias” y advierte una convergencia entre el poder militar y el poder de la retórica que parece una prefiguración de Perón y Chávez: “En los tiempos antiguos, cuando el demagogo era también general, la democracia se transformaba en tiranía; la mayoría de los antiguos tiranos fueron demagogos”. Más tarde se desarrolló la habilidad retórica y llegó la hora de los demagogos puros: “Ahora quienes dirigen al pueblo son los que saben hablar”. Hace veinticinco siglos esa distorsión de la verdad pública (tan lejana a la democracia como la sofística de la filosofía) se desplegaba en el Ágora real; en el siglo XX lo hace en el Ágora virtual de las ondas sonoras y visuales: de Mussolini (y de Goebbels) Perón aprendió la importancia política de la radio, que Evita y él utilizarían para hipnotizar a las masas. Chávez, por su parte, ha superado a su mentor Castro en utilizar hasta el paroxismo la oratoria televisiva.

3) El populismo fabrica la verdad.
Los populistas llevan hasta sus últimas consecuencias el proverbio latino “Vox populi, Vox dei”. Pero como Dios no se manifiesta todos los días y el pueblo no tiene una sola voz, el gobierno “popular” interpreta la voz del pueblo, eleva esa versión al rango de verdad oficial, y sueña con decretar la verdad única. Como es natural, los populistas abominan de la libertad de expresión. Confunden la crítica con la enemistad militante, por eso buscan desprestigiarla, controlarla, acallarla. En la Argentina peronista, los diarios oficiales y nacionalistas -incluido un órgano nazi- contaban con generosas franquicias, pero la prensa libre estuvo a un paso de desaparecer.
La situación venezolana, con la “ley mordaza” pendiendo como una espada sobre la libertad de expresión, apunta en el mismo sentido: terminará aplastándola.

4) El populista utiliza de modo discrecional los fondos públicos.
No tiene paciencia con las sutilezas de la economía y las finanzas. El erario es su patrimonio privado que puede utilizar para enriquecerse y/o para embarcarse en proyectos que considere importantes o gloriosos, sin tomar en cuenta los costos. El populista tiene un concepto mágico de la economía: para él, todo gasto es inversión. La ignorancia o incomprensión de los gobiernos populistas en materia económica se ha traducido en desastres descomunales de los que los países tardan decenios en recobrarse.

5) El populista reparte directamente la riqueza.
Lo cual no es criticable en sí mismo (sobre todo en países pobres hay argumentos sumamente serios para repartir en efectivo una parte del ingreso, al margen de las costosas burocracias estatales y previniendo efectos inflacionarios), pero el populista no reparte gratis: focaliza su ayuda, la cobra en obediencia.

“¡Ustedes tienen el deber de pedir!”, exclamaba Evita a sus beneficiarios.

Se creó así una idea ficticia de la realidad económica y se entronizó una mentalidad becaria. Y al final, ¿quién pagaba la cuenta? No la propia Evita (que cobró sus servicios con creces y resguardó en Suiza sus cuentas multimillonarias), sino las reservas acumuladas en décadas, los propios obreros con sus donaciones “voluntarias” y, sobre todo, la posteridad endeudada, devorada por la inflación.
En cuanto a Venezuela (cuyo caudillo parte y reparte los beneficios del petróleo), hasta las estadísticas oficiales admiten que la pobreza se ha incrementado, pero la improductividad del asistencialismo (tal como Chávez lo practica) sólo se sentirá en el futuro, cuando los precios se desplomen o el régimen lleve hasta sus últimas consecuencias su designio dictatorial.

6) El populista alienta el odio de clases.
“Las revoluciones en las democracias”, explica Aristóteles, citando “multitud de casos”, “son causadas sobre todo por la intemperancia de los demagogos”. El contenido de esa “intemperancia” fue el odio contra los ricos: “Unas veces por su política de delaciones… y otras atacándolos como clase (los demagogos) concitan contra ellos al pueblo”. Los populistas latinoamericanos corresponden a la definición clásica, con un matiz: hostigan a “los ricos” (a quienes acusan a menudo de ser “antinacionales”), pero atraen a los “empresarios patrióticos” que apoyan al régimen. El populista no busca por fuerza abolir el mercado: supedita a sus agentes y los manipula a su favor.

7) El populista moviliza permanentemente a los grupos sociales.
El populismo apela, organiza, enardece a las masas. La plaza pública es un teatro donde aparece “Su Majestad El Pueblo” para demostrar su fuerza y escuchar las invectivas contra “los malos” de dentro y fuera. “El pueblo”, claro, no es la suma de voluntades individuales expresadas en un voto y representadas por un Parlamento; ni siquiera la encarnación de la “voluntad general” de Rousseau, sino una masa selectiva y vociferante que caracterizó otro clásico (Marx, no Carlos, sino Groucho): “El poder para los que gritan el poder para el pueblo”.

8) El populismo fustiga por sistema al “enemigo exterior”.
Inmune a la crítica y alérgico a la autocrítica, necesitado de señalar chivos expiatorios para los fracasos, el régimen populista (más nacionalista que patriota) requiere desviar la atención interna hacia el adversario de fuera. La Argentina peronista reavivó las viejas (y explicables) pasiones antiestadounidenses que hervían en Iberoamérica desde la guerra del 98, pero Castro convirtió esa pasión en la esencia de su régimen, un triste régimen definido por lo que odia, no por lo que ama, aspira o logra. Por su parte, Chávez ha llevado la retórica antiestadounidense a expresiones de bajeza que aun Castro consideraría (tal vez) de mal gusto. Al mismo tiempo hace representar en las calles de Caracas simulacros de defensa contra una invasión que sólo existe en su imaginación, pero que un sector importante de la población venezolana (adversa, en general, al modelo cubano) termina por creer.

9) El populismo desprecia el orden legal.
Hay en la cultura política iberoamericana un apego atávico a la “ley natural” y una desconfianza a las leyes hechas por el hombre. Por eso, una vez en el poder (como Chávez) el caudillo tiende a apoderarse del Congreso e inducir la “justicia directa” (“popular, bolivariana”), remedo de Fuenteovejuna que, para los efectos prácticos, es la justicia que el propio líder decreta. Hoy por hoy, el Congreso y la Judicatura son un apéndice de Chávez, igual que en Argentina lo eran de Perón y Evita, quienes suprimieron la inmunidad parlamentaria y depuraron, a su conveniencia, al Poder Judicial.

10) El populismo mina, domina y, en último término, domestica o cancela las instituciones de la democracia liberal.
El populismo abomina de los límites a su poder, los considera aristocráticos, oligárquicos, contrarios a la “voluntad popular”. En el límite de su carrera, Evita buscó la candidatura a la vicepresidencia de la República. Perón se negó a apoyarla. De haber sobrevivido, ¿es impensable imaginarla tramando el derrocamiento de su marido? No por casualidad, en sus aciagos tiempos de actriz radiofónica, había representado a Catalina la Grande. En cuanto a Chávez, ha declarado que su horizonte mínimo es el año 2020.

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Este artículo apareció en el ABC de Paraguay, y lo vi por primera vez en No me Parece, para leer el original hay que estar suscrito al diario, y para acceder a ese original basta hacer click en el nombre del artículo. Me hubiera gustado más el título “Democracia a la Izquierda”, pero es más fuerte, llamativo y claro el elegido.

Asunción, Paraguay, Domingo 07 de Octubre de 2007

Editorial

Democracia puta

En estos días actuales las democracias latinoamericanas pasan por una dura prueba, pues con los mismos mecanismos de competencia electoral libre y plural algunos líderes izquierdistas que ganan elecciones se hacen del poder legítimo y desde el día siguiente de su triunfo comienzan a ejecutar sus proyectos de acabar con el sistema político mediante los cuales accedieron su mando. La eliminación de las normas que limitan el período presidencial es su primera meta a conquistar.

Tienen la intención de eternizarse en el poder y, con ello, reventar la democracia entendida como la rotación permanente de proyectos políticos y de personas. Pretenden excluir para siempre a todo el que no esté adherido a su partido. Construyen dictaduras con fórmulas “democráticas” y, cuando se sienten fuertes y disponen de los medios, inician el segundo plan: la exportación de su “revolución”.

Internamente, su primera víctima son las Fuerzas Armadas, de la cual se excluye a todo militar que no merezca la completa confianza del nuevo único líder. Una purga general despoja a las Fuerzas Armadas de los jefes y oficiales institucionalistas, dejándola a cargo de “los leales”. Después arremete contra el Poder Judicial, realizando las mismas tareas depuratorias para luego, ya con los principales resortes controlados, iniciar el proceso de desmantelamiento de la prensa no alineada y la supresión progresiva de la libertad de expresión.

El resultado final de este procedimiento es la anulación completa, si no la supresión definitiva de toda idea, doctrina, orientación partidaria o movimiento contrario a la ideología oficial de la nueva dictadura. Sucumbe la libertad en todas sus formas tradicionales y lo que resta es un pueblo indefenso sometido a sus nuevas cadenas. Se confía en que el transcurso del tiempo borrará pronto el recuerdo de la democracia anterior y el beneficio del goce de sus libertades y, entonces, un pueblo atontado, obligado a trabajar para sobrevivir y para alimentar al Partido, a reprimir sus dudas, inquietudes y oposiciones, acabará convertido en un dócil rebaño de borregos, como bien recordamos los paraguayos que vivimos la era stronista.

Este es el proceso en marcha que vemos actualmente en el panorama político de Venezuela, Bolivia y Ecuador. En particular y más claramente en la primera, donde Hugo Chávez, con ya una década de gobierno, se apresta a dar el golpe final haciéndose coronar gobernante vitalicio imponiendo en el país una nefasta dictadura de corte marxista al estilo del que triunfara y se impusiera en Rusia en 1917, desconociendo el triste final que esos sangrientos regímenes tuvieron después de seis décadas de explotar y oprimir a sus pueblos, asesinar a sus adversarios y poner en grave riesgo la paz mundial.

Hugo Chávez, un dinosaurio que surgió de las cavernas más oscuras de la historia, está a punto de convertirse en amo y señor definitivo de la suerte de su pueblo y de los cuantiosos recursos económicos de su país, excluyéndose de toda competencia real y suprimiendo todo obstáculo que pueda interponerse entre él y su proyecto de vitaliciado. Tiene, además, el dinero necesario para comprar voluntades y pagar el precio de “lealtades”, dentro y fuera de su país.

Chávez es un dictador, pero UN DICTADOR MUY RICO; dispone hoy del poder absoluto de hacer con el dinero producido por el petróleo lo que se le antoje; ya no tiene encima ninguna contraloría, nadie a quien deba rendir cuentas. Con su gruesa petrobilletera recorre ahora América Latina y financia partidos, movimientos, organizaciones sociales y campañas electorales. Lo que no puede comprar, lo alquila o neutraliza. Al gobierno argentino le compra bonos del tesoro de Kirchner que nadie quiere y así puede exhibir sus sonrisas de complicidad, aplausos y abrazos, pasear libremente por ese país pronunciando encendidos discursos llamando a la “revolución popular” y haciendo otros teatros para exportar su dictadura.

Entre los cuales figura en lugar prioritario su desesperada intención de introducirse en el Mercosur para, una vez dentro de él, agilizar su intervencionismo en la política interna de los países miembros, con los cuales ya no tiene ninguna afinidad, porque mal que bien, en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay continúan rigiendo principios básicos del estado de derecho, del régimen democrático y de libertades públicas. Chávez va a pagar en efectivo por su ingreso y tiene billetes a patadas. Quiere comprarles a Brasil y Argentina lo más barato posible la legitimidad internacional que su pertenencia del Mercosur cree le va a proporcionar.

La pregunta que continuaremos formulando una y otra vez es ¿para qué sirve el Protocolo de Ushuaia que pretendió establecer un compromiso para todos sus estados miembros de conservar intactas las instituciones democráticas? En este documento Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay declaran que “La plena vigencia de las instituciones democráticas es esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre los Estados Partes del presente Protocolo” (Art. 1) y se comprometen formalmente a que “toda ruptura del orden democrático en uno de los Estados Partes del presente Protocolo dará lugar a la aplicación de los procedimientos previstos en los artículos siguientes” (Art. 3).

¿Van a admitir a Venezuela, cuyo dictador por anticipado ya se excluyó de dichas cláusulas? ¿O lo van a admitir primero para luego aplicarle la “Cláusula Democrática”? El absurdo y el ridículo rodean a esta intención de prostituir al Mercosur, pero está en marcha y solamente los parlamentarios brasileños y paraguayos tienen en sus manos la posibilidad de impedir esta vergonzosa deserción de los principios fundamentales declarados en nuestras cartas fundamentales y tratados de integración.

A los gobernantes actuales de nuestros países, que tanto cacarean su apego a la democracia y a las libertades fundamentales, y que ciertamente gracias a ellas alcanzaron el poder, ahora les tiemblan las rodillas y se les afilan los dientes a la vista de la deslumbrante petrobilletera abierta de un rústico dictador inescrupuloso, dispuesto a todo, incluyendo el soborno de los “demócratas”.

Si nuestros presidentes del Mercosur, aun sabiendo cuál es su obligación histórica con la defensa de los principios y valores políticos que iluminan nuestros pueblos, son capaces de venderse o de liarse en una relación adúltera con un dictador megalómano surgido de las catacumbas de un pasado siniestro, tendremos que convenir que nuestras democracias se venden como auténticas putas. No cabe ya una calificación más dura para describirlas.

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Luis Juez no goza de mi aprecio y en un panorama normal no lo votaría bajo ninguna circunstancia, pero al menos hay que reconocerle que tiene razón en algunas cosas que ha dicho, y que es una alternativa muchísimo mejor que el ex-interventor de Santiago del Estero, delfín de De la Sota y usurpador del título e Gobernador.

El Intendente de Córdoba que dice haber ganado las elecciones ha hecho referencia más de una vez a la escasa lealtad del saliente gobernador para con sus correligionarios, ya que en pocos días es capaz de acusar al Presidente de manipular los índices de la inflación, para pasar rápidamente al kirchnerismo felpudar chupamedístico ortodoxo.

Acá traemos desde Un Periodista Dice algunos dichos de Juez que alcanzarían para explicar la relación del Gobernador con la gente que necesita que le evite la cárcel, como son fáciles de entender, no hace falta comentarlos, aunque sí hay que decir que tiene razón.

La política de De La Sota es tan pendular que pasó de un menemismo ortodoxo al kirchnerismo bobo en un solo acto.

726853.JPGKirchnerismo bobo en su máxima expresión.

Pero no hace mucho, el gobernador se peleaba con Kirchner, como vemos en Klarin.

Pero seguimos con el Jueccionario.

Si a De la Sota le das la mano te chorea un dedo.

Schiaretti les choreó hasta la siesta a los santiagueños.

¿Para qué cree que me junté con Cavallo? Fue para preguntarle cuál era la deuda de Córdoba. Vos no lo podés preguntar la temperatura del infierno a Cristo, si no entró nunca… tenés que preguntársela al Diablo.

De la Sota lo conozco desde que tenía pelos propios, así que imagínese desde cuándo.

Si el Presidente dice mañana ‘hay que salir a peinar pingüinos’, De la Sota aparece con un peine y un gel.

Al gobernador le vamos a tener que hacer una traqueotomía para sacarle la media de Kirchner. No se puede chupar la media de esa forma.

Periodista: ¿Qué cree que va a ser De la Sota cuando deje de ser gobernador?
Juez: Va a ser rico.

De la Sota tendría que donarle los hombros al Incucai, los tiene nuevos porque en su vida laburó.

La elección decía que el resultado tenía cuatro patas, ladra y mueve la cola, pero el correo dijo foca.

¿Campana…? le he puesto “cisne”, porque es más que un ganso.

El Banco de Córdoba es un holograma. Para lo único que está es para prestarle plata a Nalbandián y que firme pelotitas de tenis.

Y la úiltima, la mejor frase que encontré para explicar la cambiante actitud del patético exponente que gobierna una de las provincias más importantes del país:

“De la Sota fue a Cuba y vino diciendo que es revolucionario. Menos mal que no fue a Disneylandia, sino hubiera vuelto diciendo que es el Ratón Mickey.”

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“…si alguien roba una moneda se lo cuelga, al que se apropia de los dineros públicos, el que por medio de monopolios, usura, maquinaciones y engaños, roba en conjunto aún mucho más, se le cuenta entre la gente más importante; el que envenena a otro la vida con veneno, se le castiga como envenenador; el que envenena al pueblo con aceite malo, sale libre…”Erasmo.

Cualquier semejanza con la Argentina del Kambio, es una triste coincidencia anunciada hace 500 años.

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El ex-Intendente de la ciudad de Río Cuarto, hoy devenido en algo que intenta ser un Diputado Nacional, decidió presentar en la Corte de la Reina Cristina un proyecto de ley para la creación del sueño mesiánico que el denominó Ente Nacional de Promoción y Control Comercial Agropecuario y Agroalimentario (ENPYCCA), dependiente de la Secretaría de Agricultura, pero regenteado y controlado por alguien más (es decir, doble de ñoquis… y eso que todavía no es 29).

La Revolución a la ciudad conocida por la Señora Nora llegó cuando un columnista del noticiero local dijo que al Ingeniero (sí, este sí es ingeniero, no sean mal pensados) le “dio la Chiripiorca”, cosa que estuvo muy mal dicha, porque el ofendidísimo ex-Rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto pidió a los gritos el derecho a réplica, ya que su amigo de hace 30 años no entendía el Kambio que se viene, y que esto ayudaría a distribuir mejor la riqueza, etc, etc, etc…

El fin de este Ente Salvador de los Argentinos (ESA!) es regular un poco más los Mercados, ya que según este Muchacho K, las “Grandes Corporaciones Multinacionales” (El Cuco) le roban la plata a los pequeños y medianos productores, por lo que el abanderado de los Organismos, que parece caería en las manos del Señor Moreno, tiene que “constituir existencias pública de alimentos o productos de origen agropecuarios destinados a la alimentación, comprar, almacenar, y vender o distribuir alimentos o productos agropecuarios”. Que en terminos de que todos entendamos sería algo como:

1. Productor X produce algo.
2. Estado compra todo a Productor X por Y$, que es lo que el Estado considera que X debe ganar por sus productos.
3. Estado guarda todo lo que compró para cuando sea necesario.
4.a. Estado re-vende al exterior lo que compra al precio que le conviene, cuando le conviene.
4.b. Estado re-parte carne y comida en las elecciones o en las fiestas
5. Productor X se jode y se hace más pobre, por lo que deja de producir y se va a trabajar del estado esperando re-cibir un bife y pan dulce en Navidad, o si es un afortunado, vivirá de subsidios toda su vida.
6. El Gobierno tiene al populacho contento.
7. El Gobierno se queda en El Gobierno.

Según este mismo columnista, que no me acuerdo cómo se llama, el Ente novedoso y salva patria vendría a ser una copia del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI)”, que según Wikipedia “fue un ente público argentino creado bajo la órbita del Banco Central el 28 de mayo de 1946, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, con el fin de centralizar el comercio exterior y transferir recursos entre los diferentes sectores de la economía”.

Esto quiere decir que es re Grosso ser peronista como el General, pero nadie dice que el ENPYCCA en realidad haría lo mismo que hizo Menem durante la Década más Oscura de la historia nacional (la del ’90, según Cris y Néstor), ya que en 1991 el Estado consideró necesario intervenir en los mercados de productos primarios, cuando se dispuso la liquidación de las Juntas y propició una violenta desregulación.

Así que el Intendente que dejó de serlo cuando perdió por 1.200 con Rins, hoy amigo de Juez y promotor del Voto en Blanco de octubre, propone re-crear un ente peronista de aniquilación de los mercados, pero vendiéndolo como novedoso, y sin decir que la gran idea es re-crear una pollítica de la década que, en teoría, arruinó el país, crear una Policía de Vacas y Soja para que reemplace a la Federal, darle más poder a Moreno, seguir logrando que muchos de los productores vivan de millonarios subsidios… lo que quiere decir que el Ingeniero Cantero debería ir al baño y usar su ley para eso (sí, para eso, está vez adivinaste, mal pensado); pero como La Legislatura está kopada y sabemos lo fácil que se aprueban estas leyes, bueno, a vivir del Estado, sigamos manteniendo un Gran Otro regulador sobre todas nuestras cabezas, entreguémosle nuestra libertad y responsabilidades, ¿o podemos mandar a la Cris a ensuciarse el vestido Gucci, trabajando de verdad de una buena vez?, todo se dirá en Octubre…

Lo que me llama la atención es la falta de difusión del problema, que la prensa que queda no haya dicho nada, y que la oposición siga callada… y lo que más me aterra es saber que si en el Congreso deciden echar al diablo este plan, el Presidente saca su temible Ametralladora de Decretos y adiós al problema.

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No lo encontré primero, porque lo leí en No me Parece y me pareció digno de postearse, así que acá traigo un artículo dle diario español El País, donde Pilar Rahola da una opinión sobre esta argentina donde todo huele a kaka.

Esta es una opinión personal con la que estamos de acuerdo, y que posteamos más que nada para empezar a difundir lo que se piensa de nosotros, argentinos, en el mundo; ese mismo mundo que la señora nos quiere vender que nos admira y se desespera y pelea por dejarnos algo de plata, que a esta altura ni limosnas son.

A continuación dejo un extracto del artículo, el que a mí me parece más significativo, aunque el artículo puede leerse en su totalidad haciendo click en el nombre de la autora.

“Lacra de toda Latinoamérica y no sólo de Argentina, la actitud de una parte del espectro social, que minimiza, justifica e incluso avala el terrorismo, es un penoso síntoma del relativismo ético que practican muchos líderes de izquierdas, hasta el punto de no conmoverse ni con la muerte masiva. Ahí está, para vergüenza de Argentina y para vergüenza de la humanidad, el brindis que Hebe de Bonafini -la antigua presidenta de las madres de Mayo- hizo, celebrando el atentado del 11-S. Un total de 4.000 muertos, 4.000 personas con sus vidas, sus esperanzas, sus ilusiones, convertidas en humo en manos del terror, y la risa de Bonafini bendiciendo la matanza. Y su famoso ¡Viva ETA! En la España que la había invitado y aún lloraba la muerte de Ernest Lluch. Hebe representa el paradigma de una izquierda violenta, revanchista hasta la locura, inequívocamente reaccionaria. Sin embargo, ¿es ella lo alarmante? Al fin y al cabo, personajes como Hebe o como otros que pululan por el continente, con el delirante Chávez a la cabeza, no son nuevos en el mercado del populismo demagógico. No. Lo alarmante es que el día después del brindis de muerte, las Hebes continúen teniendo micrófonos, vida social activa, miles de pesos de ayuda pública y hasta el aval institucional. “Todos somos hijos de Hebe”, me aseguran que dijo Néstor Kirchner. Sobran palabras… Eso es el relativismo ético, ésa es la quiebra de valores que, con angustiosa naturalidad, se puede respirar en la Argentina que avala determinado progresismo. En esa Argentina, y en alguna de las Españas… Como dijo el sabio, “habrá que defenderse de una derecha muy diestra, y de una izquierda muy siniestra”.

Más allá de la minimización del terrorismo, las víctimas de la dictadura están presentes, devoradas en los agujeros negros del horror, y no parece fácil enterrarlas. Estela Carlotto me lo dijo de forma descarnada y frontal: “tienen que pagar”. En su caso, por una hija muerta y una nieta desaparecida. Difícil cuestión, décadas después. Si no pagan por los crímenes, la impunidad ganará cruelmente la partida. Si pagan, ¿cómo dejar fuera de la justicia a los que, en nombre de la libertad, también asesinaron? Chile y Uruguay encontraron su camino, atribulado, doloroso y valiente, hacia la reconciliación. Argentina prefiere chapotear en un eterno barrizal. Personalmente, no estoy segura de que alcance justicia, pero conseguirá niveles notables de venganza. Y eso, que alimenta a las furias del pasado, puede ser dinamita para el futuro.”

No hace falta agregar más nada.

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