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Archive for the ‘República’ Category

Terminaron mis parciales, así que ahora tengo tiempo de sentarme a hacer lo que me gusta, que es teclear cosas que mucha gente no les encuentra sentido pero que otra gente sí.

Desde el último post han pasado unas cuantas cosas a nivel ciudad, provincia, país, subcontinente, mundo y universo (sí, algunas cosas con extraterretres incluídas, pero esas quedan para el post de mañana)

Hoy tengo ganas de hablar de un personaje latinoamericano, uno de los pocos políticos a los que respeto, no voy a copiar una biografía, ni ahondar en sus políticas pasadas, sino que quiero hablar de su presente y futuro.

El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, es a mi parecer hoy el mejor Presidente de todo este subcontinente; no solamente ha logrado sobrevivir a la ola de ataques Chavistas, de las FARC y de la Europa izquierdo-fascista, sino que contrario a lo que muchos creen, ha mejorado en gran medida la seguridad en el país azotado por la guerrilla.

Hace poco, Uribe gozaba de índices de popularidad superiores al 80%, índices que tocaron su pico durante la pelea con el mandamás caribeño, lo que hizo que el usurpador de Miraflores tuviera que reveer su estrategia de atacar al vecino Presidente; Uribe ha seguido fielmente una política con la que adhiero, que es la de no negociar con terroristas, especialmente porque la negociación debe realizarse entre iguales y no puede ascenderse a estos grupos violentos y asesinos al grado de interlocutores válidos.

Pero dejando eso de lado, lo que al teclado nos convoca es la próxima finalización del mandato de Uribe, y la discusión que se ha abierto en torno a su debería o no intentar una segunda reelección (la re-re que los argentinos conocemos tan bien, y que su fracaso hizo nacer el proceso por el que Néstor I llegó al poder). Hace un tiempo estaba paseando por Facebook cuando me encontré con un grupo que proponía que el Presidente optara por un tercer mandato (http://www.facebook.com/group.php?gid=6225638748), en especial para continuar con las políticas actuales y probablemente para evitar que el macaco interviniera en el proceso electoral colombiano.

El grupo hoy en día tiene muchos miembros, y aunque ya dije que considero a Uribe el mejor Presidente de Latinoamérica, también creo que optar por un tercer mandato sería un error gigantezco por varias razones, entre las que considero las más importantes:

  1. Un intento de Uribe de perpetuarse en el poder lograría odiosas comparacioes con el dictador tropical, lo que minaría su imagen en un país donde Chávez no es bien visto.
  2. Uribe podría aprovechar el éxito de su gestión para dejar a un continuador y comenzar a viajar por el mundo haciendo lobby en favor de la causa Colombiana anti-FARC, causa qe la izquierda europea ve como romántica, cuando no como atractiva antiamericana.
  3. Esto ayudaría al lobby demócrata contra el TLC de Colombia porque podrían acusar al Presidente de “anti republicano”, o “anti democrático”.
  4. El desgaste de un tercer mandato podría jugarle en contra y podría perder apoyo y el gobierno perdería su mayor bastión contra las FARC, que es el descontento de la población en general.

De todos modos algo que me gustaría ver sería la reacción del macaco ante una eventual tercera candidatura de Uribe; ¿se animaría Chávez, desesperado por eternizarse y entronizarse, a criticar a Uribe por aspirar a un tercer mandato?, sin dudas sería interesante ver eso, aunque debo volver a aclarar que por defender los principios republicanos y democráticos rechazo una tercer presidencia del mejor presidente de América en la actualidad.

Bueno, eso es todo por ahora, volveré cuando tenga algo que agregar o algo nuevo que decir.

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Estuve leyendo diarios por todos lados, especialmente comentarios (claro que Página 12 y Clarín no permiten comentar sus notas, y en Infobae se comenta solamente sobre Bitchney Spears), y me preocupa un poco la actitud de muchos comentaristas que quieren tumbar al Gobierno.

Es cierto, detesto la monarkía que nos impuso el 45% de los argentinos, pero tengo muy presente el quilombo del 2001 y no debería repetirse.

6 de Septiembre de 1930: Hipólito Irigoyen es derrocado y asume el General Uriburu.

4 de junio de 1943: No se interrupe un gobierno democrático, pero se saca desu cargo a Castillo, parte del régimen de la “década infame”

16 de septiembre de 1955: Juan Domingo Perón deja el poder gracias a la Revolución Libertadora.

29 de Marzo de 1962: Raúl Poggi derroca a Arturo Frondizi.

28 de junio de 1966: La Revolución Argentina de Onganía derroca al Presidente Radical Arturo Illia.

24 de Marzo de 1976: María Estela Martinez de Perón deja el poder por el advenimiento de la junta militar, y es reemplazada por una Junta Militar.

Diciembre de 2001: Fernando de la Rúa renuncia a su cargo cuando explota el país luego de la devaluación, el corralito y la falta de peronisas en el poder. Lo reemplazan una serie de Presidentes, hasta que Duhalde, auto proclamado ero y reconocido por todos como pirómano, se hace con el poder.

Tenemos una larga historia de interrumpir la democracia, por más que esta reverenda hija de puta con toda su banda sea peor que toda la lista anterior, fue elegida y tiene que terminar su mandato en 2011, luego perder y ser juzgada 70 veces 7 por los crímenes contra la Nación que cometieron.

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Encontré este magnífico texto en ArgenLibre, uno de los pocos que todavía se animan a ir en contra del régimen conyugal que nos va a llevar al abismo. Leer con atención:

Decálogo del populismo de Enrique Krauze
1) El populismo exalta al líder carismático.

No hay populismo sin la figura del hombre providencial que resolverá, de una buena vez y para siempre, los problemas del pueblo. “La entrega al carisma del profeta, del caudillo en la guerra o del gran demagogo”, recuerda Max Weber, “no ocurre porque lo mande la costumbre o la norma legal, sino porque los hombres creen en él. Y él mismo, si no es un mezquino advenedizo efímero y presuntuoso, ‘vive para su obra’. Pero es a su persona y a sus cualidades a las que se entrega el discipulado, el séquito, el partido”.

2) El populista no sólo usa y abusa de la palabra: se apodera de ella.
La palabra es el vehículo específico de su carisma. El populista se siente el intérprete supremo de la verdad general y también la agencia de noticias del pueblo. Habla con el público de manera constante, atiza sus pasiones, “alumbra el camino”, y hace todo ello sin limitaciones ni intermediarios. Weber apunta que el caudillaje político surge primero en los Estado-ciudad del Mediterráneo en la figura del “demagogo”. Aristóteles (Política, V) sostiene que la demagogia es la causa principal de “las revoluciones en las democracias” y advierte una convergencia entre el poder militar y el poder de la retórica que parece una prefiguración de Perón y Chávez: “En los tiempos antiguos, cuando el demagogo era también general, la democracia se transformaba en tiranía; la mayoría de los antiguos tiranos fueron demagogos”. Más tarde se desarrolló la habilidad retórica y llegó la hora de los demagogos puros: “Ahora quienes dirigen al pueblo son los que saben hablar”. Hace veinticinco siglos esa distorsión de la verdad pública (tan lejana a la democracia como la sofística de la filosofía) se desplegaba en el Ágora real; en el siglo XX lo hace en el Ágora virtual de las ondas sonoras y visuales: de Mussolini (y de Goebbels) Perón aprendió la importancia política de la radio, que Evita y él utilizarían para hipnotizar a las masas. Chávez, por su parte, ha superado a su mentor Castro en utilizar hasta el paroxismo la oratoria televisiva.

3) El populismo fabrica la verdad.
Los populistas llevan hasta sus últimas consecuencias el proverbio latino “Vox populi, Vox dei”. Pero como Dios no se manifiesta todos los días y el pueblo no tiene una sola voz, el gobierno “popular” interpreta la voz del pueblo, eleva esa versión al rango de verdad oficial, y sueña con decretar la verdad única. Como es natural, los populistas abominan de la libertad de expresión. Confunden la crítica con la enemistad militante, por eso buscan desprestigiarla, controlarla, acallarla. En la Argentina peronista, los diarios oficiales y nacionalistas -incluido un órgano nazi- contaban con generosas franquicias, pero la prensa libre estuvo a un paso de desaparecer.
La situación venezolana, con la “ley mordaza” pendiendo como una espada sobre la libertad de expresión, apunta en el mismo sentido: terminará aplastándola.

4) El populista utiliza de modo discrecional los fondos públicos.
No tiene paciencia con las sutilezas de la economía y las finanzas. El erario es su patrimonio privado que puede utilizar para enriquecerse y/o para embarcarse en proyectos que considere importantes o gloriosos, sin tomar en cuenta los costos. El populista tiene un concepto mágico de la economía: para él, todo gasto es inversión. La ignorancia o incomprensión de los gobiernos populistas en materia económica se ha traducido en desastres descomunales de los que los países tardan decenios en recobrarse.

5) El populista reparte directamente la riqueza.
Lo cual no es criticable en sí mismo (sobre todo en países pobres hay argumentos sumamente serios para repartir en efectivo una parte del ingreso, al margen de las costosas burocracias estatales y previniendo efectos inflacionarios), pero el populista no reparte gratis: focaliza su ayuda, la cobra en obediencia.

“¡Ustedes tienen el deber de pedir!”, exclamaba Evita a sus beneficiarios.

Se creó así una idea ficticia de la realidad económica y se entronizó una mentalidad becaria. Y al final, ¿quién pagaba la cuenta? No la propia Evita (que cobró sus servicios con creces y resguardó en Suiza sus cuentas multimillonarias), sino las reservas acumuladas en décadas, los propios obreros con sus donaciones “voluntarias” y, sobre todo, la posteridad endeudada, devorada por la inflación.
En cuanto a Venezuela (cuyo caudillo parte y reparte los beneficios del petróleo), hasta las estadísticas oficiales admiten que la pobreza se ha incrementado, pero la improductividad del asistencialismo (tal como Chávez lo practica) sólo se sentirá en el futuro, cuando los precios se desplomen o el régimen lleve hasta sus últimas consecuencias su designio dictatorial.

6) El populista alienta el odio de clases.
“Las revoluciones en las democracias”, explica Aristóteles, citando “multitud de casos”, “son causadas sobre todo por la intemperancia de los demagogos”. El contenido de esa “intemperancia” fue el odio contra los ricos: “Unas veces por su política de delaciones… y otras atacándolos como clase (los demagogos) concitan contra ellos al pueblo”. Los populistas latinoamericanos corresponden a la definición clásica, con un matiz: hostigan a “los ricos” (a quienes acusan a menudo de ser “antinacionales”), pero atraen a los “empresarios patrióticos” que apoyan al régimen. El populista no busca por fuerza abolir el mercado: supedita a sus agentes y los manipula a su favor.

7) El populista moviliza permanentemente a los grupos sociales.
El populismo apela, organiza, enardece a las masas. La plaza pública es un teatro donde aparece “Su Majestad El Pueblo” para demostrar su fuerza y escuchar las invectivas contra “los malos” de dentro y fuera. “El pueblo”, claro, no es la suma de voluntades individuales expresadas en un voto y representadas por un Parlamento; ni siquiera la encarnación de la “voluntad general” de Rousseau, sino una masa selectiva y vociferante que caracterizó otro clásico (Marx, no Carlos, sino Groucho): “El poder para los que gritan el poder para el pueblo”.

8) El populismo fustiga por sistema al “enemigo exterior”.
Inmune a la crítica y alérgico a la autocrítica, necesitado de señalar chivos expiatorios para los fracasos, el régimen populista (más nacionalista que patriota) requiere desviar la atención interna hacia el adversario de fuera. La Argentina peronista reavivó las viejas (y explicables) pasiones antiestadounidenses que hervían en Iberoamérica desde la guerra del 98, pero Castro convirtió esa pasión en la esencia de su régimen, un triste régimen definido por lo que odia, no por lo que ama, aspira o logra. Por su parte, Chávez ha llevado la retórica antiestadounidense a expresiones de bajeza que aun Castro consideraría (tal vez) de mal gusto. Al mismo tiempo hace representar en las calles de Caracas simulacros de defensa contra una invasión que sólo existe en su imaginación, pero que un sector importante de la población venezolana (adversa, en general, al modelo cubano) termina por creer.

9) El populismo desprecia el orden legal.
Hay en la cultura política iberoamericana un apego atávico a la “ley natural” y una desconfianza a las leyes hechas por el hombre. Por eso, una vez en el poder (como Chávez) el caudillo tiende a apoderarse del Congreso e inducir la “justicia directa” (“popular, bolivariana”), remedo de Fuenteovejuna que, para los efectos prácticos, es la justicia que el propio líder decreta. Hoy por hoy, el Congreso y la Judicatura son un apéndice de Chávez, igual que en Argentina lo eran de Perón y Evita, quienes suprimieron la inmunidad parlamentaria y depuraron, a su conveniencia, al Poder Judicial.

10) El populismo mina, domina y, en último término, domestica o cancela las instituciones de la democracia liberal.
El populismo abomina de los límites a su poder, los considera aristocráticos, oligárquicos, contrarios a la “voluntad popular”. En el límite de su carrera, Evita buscó la candidatura a la vicepresidencia de la República. Perón se negó a apoyarla. De haber sobrevivido, ¿es impensable imaginarla tramando el derrocamiento de su marido? No por casualidad, en sus aciagos tiempos de actriz radiofónica, había representado a Catalina la Grande. En cuanto a Chávez, ha declarado que su horizonte mínimo es el año 2020.

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El sitio informa que por las próximas 24 horas estará cerrado, en honor a la República muerta a manos de los barones del conurbano, el clientelismo político, el bombero Duhalde y la Reina del Botox, amiga-enemiga del artífice de su victoria.

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“Hay gente que dio la vida por este país. Votá con responsabilidad”

 

Me entero En el Medio, que la Rock & Pop (sí, la Radio de Mario, el progrehombre amigo de Pigna y enemigo de Tinelli que se enojó con el Presidente cuando el mamarracho de Bolivar anduvo a los besos y abrazos con la pareja reinante), lanzó una interesante campaña para intentar concientizar a los apáticos Argentinos sobre la importancia del voto. El spot estuvo a cargo de Kepel y Mata Argentina, que por su nombre debería ser exiliado del país, pero este spot está bueno.

 

Los spots tienen como actores protagónicos a dos de los protagonistas por excelencia de la historia de los argentinos, Manuel Belgrano y José de San Martín.

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Ya está. Ya llegó. Todo contra lo que se ha escrito, y todo a favor de lo que se ha escrito se juega mañana mismo, a partir de las 08:00.

Estamos en un clima electoral raro, donde hay un temor instalado en muchos que quieren ser descontinuadores del cambio, que es el miedo al fraude, ¿vio eso que estudiaba en el secundario, el Fraude Patriótico?, bueno, igual, pero más violento y frente a nosotros, y lo peor, es que va a ser culpa nuestra.

Este atentado contra la democracia que muchos dicen se vivió en Córdoba en septiembre, es una posibilidad real, y la apatía y desinterés popular por la República, presentado en la ausencia de fiscales y presidentes de mesa, y en la decisión de muchos de no acercarse a votar, es un escenario ideal para que el fraude se consume y la banda venga por el cambio, porque la caja grande no está más.

Pero en este clima, me entero de algo que fue una más que grata sorpresa, y me hace pensar aún que este país tiene esperanzas de algún día ser una República de verdad, donde los valores y derechos individuales primen por sobre la masa del estado; hace un rato me entero que mi abuela, anti peronista si las hay, a sus 74 años, se anotó para ser Fiscal General del ARI en un colegio de Río Cuarto, porque según me contaba, está tan segura del fraude como tanta otra gente, que lo que pueda hacer, va a hacerlo.

Es cierto que me dio un poco de cargo de conciencia no haberme anotado como Fiscal de algún partido, con el que no comulgaba, pero desde el que podría aunque sea controlar una mesa, la mía… pero hecho el mea culpa vuelvo al motivo del post. ¿Por qué a los argentinos como nación nos importa tan poco la misma República por la que nos rasgamos las vestiduras en un partido de fútbol, rugby o lo que sea?, ¿por qué no intentamos, de una vez por todas, hacer algo antes de tener que quejarnos?

Con esto abrí el blog en WordPress, y quiero cerrar la serie de posts pre-electorales:

Obi-Wan: You have allowed this Dark Lord to twist your mind until now… until now you have become the very thing you swore to destroy.

Anakin Skywalker: Don’t lecture me, Obi-Wan. I see through the lies of the Jedi. I do not fear the dark side as you do. I have brought peace, justice, freedom, and security to my new Empire.

Obi-Wan: Your new Empire?

Anakin Skywalker: Don’t make me kill you.

Obi-Wan: Anakin, my allegiance is to the Republic… to democracy!

Anakin Skywalker: If you’re not with me, you’re my enemy.

Obi-Wan: Only a Sith Lord deals in absolutes. I will do what I must.

Anakin Skywalker: You will try.

La lealtad es hacia la República y la Democracia, no hacia el Presidente de Turno. Si hay respeto por la República y por la Democracia, hay respeto por cada uno de nosotros, por su individualidad, pero tenemos tan metido en la cabeza esto de ’sacrificio por el pueblo’ que seguimos sin entender que ningún hombre ni ningún valor es sacrificable por la mayoría, eso es una falacia en la que se sustentan las dictaduras, ¿no llevamos 24 años quejándonos de una dictadura?, bueno, entonces seamos coherentes y votemos república, no votemos más dictaduras encubiertas.

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Muchos están fascinados porque dicen que tenemos un gobierno fuerte, un Presidente fuerte, una primera dama que está fuerte, ¿ah?, ¿no era así?, bueno, como sea, pero lo que muy pocos logran entender es que mientras más poder se concente en Kirchner, menos poder queda en manos de los ciudadanos.

Un ejemplo para entender lo que digo:

En Argentina hay 100 UP (Unidades de Poder). Si la Banda del Poder Ejecutivo tienen 70 UP, entonces el Congreso tiene 6 UP, la Justicia otras 6 UP, y a la población en general le quedan 6 UP, ya que la prensa subjetiva tiene 12 UP.

En un modelo donde no se priorice la acumulación de poder como bien ganancial, el Poder Ejecutivo debería tener 20 UP, el Poder Legislativo otros 20 UP, el Poder Judicial unos 20 UP, y la población 25 UP, que los usaría para controlar que los otros poderes cumplan con sus funciones; ¿qué pasa con los 15 UP que sobran?, es el poder que tiene la prensa libre, y que debe tener en toda democracia que se respete.

La fortaleza de un pueblo no se manifiesta en el poder de sus gobernantes, la fortaleza de una nación se manifiesta en cuántas libertades tiene, y qué uso hace de su libertad. A mayor poder de una sola persona, menor poder de los ciudadanos. Mientras Kirchner y su banda más poder acumulan, menos nos queda para defendernos.

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